Ensayo sobre el suplicio en “Vigilar y castigar”, de Michel Foucault. 2016-III.

Vigilar y castigarElabore un ensayo de primer nivel sobre las ideas de Michel Foucault sobre la función jurídico-política del suplicio, basado en el capítulo I del libro Vigilar y castigar, pp. 11-14, 41-50 y  58-60 (versión electrónica 6-8, 31-39 y 45-47).

Extensión mínima de mil palabras.

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17 respuestas a Ensayo sobre el suplicio en “Vigilar y castigar”, de Michel Foucault. 2016-III.

  1. Francisco Raul Padilla Huergo dijo:

    El tema a tratar en el presente ensayo es sobre la FUNCIÓN JURÍDICO – POLÍTICA del SUPLICIO basándose en el Capítulo I del libro VIGILAR Y CASTIGAR, de MICHEL FOUCAULT. Quien fue historiador de las ideas, psicólogo, teórico social y filósofo francés, fue conocido por sus estudios críticos de las instituciones sociales en especial de la psiquiatría, medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones. El propósito del autor en la redacción del capítulo I, es describir el suplicio en la edad media, que es el proceso por el cual pasa un condenado en el sistema penal de la época, y que hacia al condenado, culpable y llevaba su propia condena en forma de castigo físico sobre su cuerpo, producto de que el sistema penal de la época buscaba la confesión del inculpado. El desarrollo de este trabajo, se estructura en dos partes, la primera de dedica a la descripción del suplicio y tormento que paso Damiens, que se describe en el Capítulo I como un condenado el 2 de marzo de 1757 y la segunda al desarrollo de las causas del suplicio. Y por último se expondrán las ideas del autor y una reflexión personal del tema.

    EL SUPLICIO, de Damiens quien fue condenado el 02 de marzo de 1757, a quien, en su condena, y a la usanza de la época, la sentencia se leyó públicamente en la puerta principal de la iglesia, seguido de la humillación pública al ser conducido en una carreta hasta la plaza donde seria ejecutada la sentencia, la cual era un suplicio de ser torturado por diferentes medios, los cuales incluyen quemarlo con azufre fundido y cera derretida, aceite hirviendo, para después desmembrarlo por cuatro caballos que tirarían de sus miembros hasta arrancarlos. No conformes con eso, sus restos mortales, serian consumidos por la hoguera, y al final las cenizas serian lanzadas al viento. Dicho suplicio, narra el autor, fue un proceso largo y doloroso para Damiens, quien de una manera muy descriptiva narra como el verdugo, va ejecutando la sentencia hasta culminar con el desmembramiento y muerte de Damiens, quien, por cierto, nunca confeso que fue el autor del crimen del cual se le acuso y se le sentencio a muerte.

    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS. La ordenanza de 1670 que había regido la practica penal, estuvo vigente hasta le revolución y mencionada la jerarquía de los castigos físicos a que eran acreedores los condenados, las penas iban desde las penas físicas hasta las penas pecuniarias. Dentro de las penas físicas, hay un gran repertorio, que la gran mayoría culminan en la muerte, pero en s afán de obtener una confesión, pasaban por el tormento, en las cuales, los verdugos echaban a volar su imaginación para hacer de la estadía del condenado en las mazmorras o calabozos lo más placentera posible, utilizando métodos de tortura dignos en la actualidad de cualquier película de terror, así como utilizar artefactos para infligir dolor hasta obtener la confesión, en cuyo caso era lo mejor para el pobre condenado, ya que, al haber confesado, entonces pasaban a la ejecución publica que culminaría con su muerte. Claro que existían otras penas físicas menos dolorosas, que tenían como propósito, disuadir a las demás personas de no cometer ciertos actos, este tipo de castigos irían desde los azotes en la plaza del pueblo, el pedir perdón públicamente llegando hasta el destierro. Pero en toda la gama de castigos que se imponían en la edad media, los suplicios no eran la mayoría de los castigos, ni eran los más frecuentes. Hoy en dia, se ejecutan más prisioneros en las cárceles de Texas que en un amplio periodo de la edad media. Pero, ¿Qué es el Suplicio?, según Jaucourt, “Pena corporal, dolorosa, más o menos atroz, es un fenómeno inexplicable de lo amplio de la imaginación de los hombres en cuestión de barbarie y crueldad”, Según el autor, el suplicio no debe verse ni entenderse como una pena extrema de un pueblo sin ley. Una pena, para que sea suplicio debe de producir cierta cantidad de sufrimiento, que se pueda apreciar por la audiencia, ya que no es lo mismo el sufrimiento que lleva un condenado a la decapitación, ya que la muerte llega rápido, al sufrimiento que tendría un condenado al desmembramiento, ya que la muerte tardaría en llegar, todo depende de la habilidad del verdugo para llevar a cabo su ejecución. Ya que el delito en sí no solo afecta a la víctima, sino que ataca también al soberano, al rey, lo ataca de una manera personal, ya que él representa la ley, y la ley es válida por la voluntad del soberano.

    El suplicio en su función jurídico política desempañaba un papel más bien, de reconstructor de la soberanía del rey, ya que esta fue ultrajada, y al llevarse a cabo el suplicio, se le restauraba la soberanía al rey.

    El suplicio como castigo, era quitarle al inculpado y condenado toda su humanidad, reduciéndolo solo a una confesión, en la cual, la mayoría de los casos era infundada, ya que el sistema penal de la época no contemplaba la veracidad de la prueba, sino que basaba con que el vecino me cayera mal, para ir a acusarlos de algún acto de herejía para este, fuera condenado a un tormento y suplicio para poder reparar las faltas que nunca cometió. Y que se le apreso, juzgo y se condenó a una pena punitiva, sin la más mínima prueba en su contra. No obstante, con esto, se les sometía a las más crueles torturas, que, a lo largo de la historia, se hicieron dignas de un arte, un arte macabro, que consistía en mantener el condenado el mayor tiempo con vida con la mayor cantidad de dolor posible antes de que llegara siquiera a considerar el hecho de matarlo, ya que la muerte no era un descanso, en los casos en que se condenada el suplico a los condenados, era también borrar todo rastro de humanidad y de existencia en esta tierra, ya que sus crimines habían sido tan atroces que no merecían otro tipo de suerte.

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  2. Hernandez Rivas Yuria dijo:

    Función jurídico – política del suplicio, vigilar y castigar, de Michel Foucault.
    El cuerpo de los condenados.
    Todo empieza el día dos de marzo de 1757, a publica retractación afuera de una iglesia de París, donde Demiens debía ser llevado para que desnudo y cargando una hacha de será de dos libras de peso corriera a la plaza de Greve donde seria descuartizado al momento de cuatro caballos que sostenían sus extremidades los asieran jalar la mismo tiempo para que su cuerpo se desprendiera y muriera pero no bastante ese sufrimiento estaba destinado a que vertieran sobre el azufre caliente, aceite hirviendo e infinidad de cosas para que su cuerpo quedara marcado y al momento de estarlo torturando este dijera que paso realmente pero las cosas no pasaron como estaba previsto ya que al ser los caballos nuevos en esas atroces practicas no tenían la fuerza ni enseñanza para asarlo, al ver que el plan no funcionaba y también al ver que cada que vertían aceite y le preguntaban si tenía algo que decir el, solo levantaba la cabeza y decía dios ten piedad de mí. Al mirar una y otra vez que el plan no funcionaba tuvieron la magnífica idea de atar dos caballos más para que hubiera más fuerza y esto fuera más fácil lo que resulto estúpidamente ilógico porque uno de los caballos callo y no se cumplió el objetivo, seguían vertiéndole aceites calientes así como azufre e infinidad de cosas que asían que su piel se callera y dejara llagas enormes, le volvían a preguntar que si tenía algo que decir y el solo levantaba su cabeza miraba su piel como se caía y decía dios ten piedad de mi pero finalmente, se le descuartizó, refiere la Gazette d’Amsterdam para que esto diera resultado fue muy largo y doloroso el seceso ya que tuvieron que cortarle los nervios y romperle a hachazos las coyunturas.
    Todos los espectadores dicen que aunque Demiens fue un gran maldiciente no salió de su boca blasfemia alguna que solo susurraba dios mío ten piedad de mi Jesús, que era lo único que susurraba ya al su cuerpo estar desmembrado y tras aventar sus extremidades a la hoguera, al momento de aventar su troco los mismo espectadores dicen que aún estaba vivo y que se miraba que aun movía su boca posiblemente susurrando o queriendo decir algo. Al ya aventar su cuerpo entero a la higuera y tras ponerle pedazos de leña y paja prendieron fuego que duro casi hasta la media noche tras casi cuatro horas que tardo el cuerpo en desincorporarse y terminar en cenizas, los oficiales quedaron en la plaza hasta que el cuerpo termino en cenizas y la el cumplimiento de la sentencia, quedó reducido en mismísimas cenizas.
    Se quiere hallar significado al hecho de que un perro se echó a la mañana siguiente sobre el sitio donde había estado la hoguera, y ahuyentado repetidas veces, volvía allí siempre. Pero no es difícil comprender que el animal encontraba aquel lugar más caliente.

    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS
    La Ordenanza de 1670 había regido, hasta la Revolución, las formas generales de la práctica penal. Ya que el suplicio, era la condena que el propio poder inculcaba a los condenados que era de torturas hasta la muerte por que el suplicio era el sufrimiento de la persona antes de morir para que las demás ciudadanos miraran los castigos que se podrían imponer en caso de cometer algún delito esto era considerados delitos y delitos graves que eran los que llevaban a la muerte.
    La pena de muerte natural comprende todo género de muertes: unos pueden ser condenados a ser ahorcados, otros a que les corten la mano o la lengua o que les taladren ésta y los ahorquen a continuación; otros, por delitos más graves, a ser rotos vivos y a expirar en la rueda, tras de habérseles descoyuntado; otros, a ser descoyuntados hasta que llegue la muerte, otros a ser estrangulados y después descoyuntados, otros a ser quemados vivos, otros a ser quemados tras de haber sido previamente estrangulados; otros a que se les corte o se les taladre la lengua, y tras ello a ser quemados vivos; otros a ser desmembrados por cuatro caballos, otros a que se les corte la cabeza, otros en fin a que se la rompan, como de pasada, añade que existen también penas ligeras, de las que la Ordenanza no habla: satisfacción a la persona ofendida, admonición, censura, prisión por un tiempo determinado, abstención de ir determinado lugar, y finalmente las penas pecuniarias: multas o confiscación de bienes.
    Las penas las ponían depende el delito o crimen que el individuo cometiera y para hacer las condenas tambien las lecturas que llegaran a la ley por terceras personas esto se basaba en el suplicio pone en correlación el tipo de perjuicio corporal, la calidad, la intensidad, la duración de los sufrimientos con la gravedad del delito, la persona del delincuente y la categoría de sus víctimas. Existe un código jurídico del dolor; la pena, cuando es suplicante, no cae al azar o de una vez sobre el cuerpo, sino que está calculada de acuerdo con reglas escrupulosas número de latigazos, emplazamiento del hierro al rojo, duración de la agonía en la hoguera o en la rueda el tribunal decide si procede estrangular inmediatamente al paciente en vez de dejarlo morir.
    Dice que el suplicio es un ritual político, con el cual gobierno tiene el derecho de castigar será, pues, como un aspecto del derecho del soberano a hacer la guerra a sus enemigos: castigar pertenece a ese “derecho de guerra, a ese poder absoluto de vida y muerte de qué habla el derecho romano con el nombre de merum imperium, derecho en virtud del cual el príncipe hace ejecutar su ley ordenando el castigo del crimen, así mismo le quitaba la humanidad al condenado simplemente con una confesión, confesión que muchas veces no era verdad ya que el sistema penal no estaba cien por ciento seguro que fuera la verdad del caso y simplemente hacían lo que creían estaba bien y era lo correcto.

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  3. Glendy Maritza Flores Arevalo dijo:

    Vigilar y castigar
    Por Michel Foucult
    En el presente ensayo abordaremos el tema sobre la función jurídico-política del suplicio, apoyándonos en el capitulo 1 del libro del gran señor Michel Foucult titulado vigilar y castigar. Este hombre sin duda fue uno de los más importantes de su época, pero este no aceptaba más que el título de arqueólogo. El nació en Francia en 1926, fue un gran filósofo e historiador, entre otras carreras como psicólogo y arqueólogo, fue docente en la universidad de clermontferrand y Vincennes, sus obras más importantes fueron; las palabras y las cosas (1966), después le sigue con vigilar y castigar (1975), en dicha obra nos habla del sistema penal de aquellas épocas, el cómo una persona era sometida a tortura para poder conseguir una confesión, después con la obra preocupación de si mismo entre muchas otras más, este hombre sin duda fue un grande de su época y a pesar de todo lo que sabía este solo acepto un título.
    El objetivo del autor en dicha obra es que veamos como lo mencione arriba el sistema penal por el que pasaba un inculpado en esas épocas, el cómo se castigaba físicamente mediante torturas al sujeto para obtener información, el como la transición de la tortura al encarcelamiento como modelos de castigo.
    El presente les explicare un poco del suplicio, y el tormento que vivió dicho sujeto en la obra y para finalizar mi ensayo les daré algunas de las ideas del autor y concluirá con una pequeña conclusión.
    Que significa la palabra suplicio: Lesión corporal o muerte impuesta como castigo.

    SUPLICIO
    Todo comienza el 2 de marzo de 1775 con Damiens , que fue condenado a este lo arrestaron ante la puerta principal de la iglesia de parís , donde después se lo llevaron en carreta, desnudo y humillándolo ante todos, después de todo esto utilizaron diferentes formas de tortura para dicho sujeto como lo son, calentar un cuchillo con el que cometió el parricidio, este cuchillo es quemado con fuego de azufre y en las heridas se le vierto, plomo derretido, aceite entre otras cosas se mesclan y se le echan encima al sujeto, después su cuerpo es desmembrado por 4 caballos y lo que queda es incinerado y sus cenizas tiradas al viento , pero en el caso de Damiens toda su tortura fue más larga y dolorosa y a este hombre no se le salía ni una maldición al contrario le pedía a Dios que se apiadara de él, tardaron tanto para acabar con su vida, esto realmente fue una horripilante tortura y el señor Breton solo quería conseguir una confesión a toda costa, pero este les decía que no tenían nada que decir y que solo le encomendaba su vida a Dios y que lo único que quería era que el párroco rezara por él, fue así que Breton decide acabar con la vida de Damiens, terminaron de descuartizarlo y los pedazos desmembrados fueron quemados, estos tardaron cuatro horas en quemarse y allí es como termina la vida de este desdichado hombre.

    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS
    Todo comienza con la ordenanza de 1670 que había regido a la revolución, que trajo consigo la nueva practica penal y tenia una jerarquía de castigos y estos eran; “La muerte, el tormento con reserva de pruebas, las galeras por un tiempo determinado, el látigo, la retractación pública, el destierro.” Era, pues, considerable la parte de las penas físicas.” Y también habían delitos acomodados dependiendo que tan grave era el delito , los más sencillos consistían en ; “La pena de muerte natural comprende todo género de muertes: unos pueden ser condenados a ser ahorcados, otros a que les corten la mano o la lengua o que les taladren ésta y los ahorquen a continuación; otros, por delitos más graves, a ser rotos vivos y a expirar en la rueda, tras de habérseles descoyuntado; otros, a ser descoyuntados hasta que llegue la muerte, otros a ser estrangulados y después descoyuntados, otros a ser quemados vivos, otros a ser quemados tras de haber sido previamente estrangulados; otros a que se les corte o se les taladre la lengua, y tras ello a ser quemados vivos; otros a ser desmembrados por cuatro caballos, otros a que se les corte la cabeza, otros en fin a que se la rompan.” Pero nos dice que de igual manera existen menas a un menor como el destierro, cesura, prisión por un tiempo, no poder ir a determinados lugares, las penas pecuniarias o sea que se le confiscan los bienes al sujeto, en esa época los suplicios eran importantes, ya que con este medio atemorizaban a las personas y las tenían bajo su poder, en la edad media toda pena tenía que ir de la mano con un suplicio si no era una penalidad.

    Que es el suplicio? Nos dice que es la pena corporal, dolorosa, más o menos atroz. Una pena para ser un suplicio debe responder a tres criterios principales: en primer lugar, ha de producir cierta cantidad de sufrimiento que se puede ya que no medir con exactitud al menos apreciar, comparar y jerarquizar. A mi punto de vista el suplicio es algo espantoso, que deja al ser humano sin dignidad, sin humanidad, sin alma, es la forma más cruel de tratar a un ser humano, que más suplicio podemos pedir que la muerte, ese es nuestro peor suplicio, pero al ser humano no le basta con eso, el ser humano por naturaleza es violento, malo y es por eso que gozaban de tantas cosas horrible. Pero que es la muerte-suplicio es un arte de retener la vida en el dolor, subdividiéndola en “mil muertes” y obteniendo con ella, antes de que cese la existencia, “the most exquisite agonies”(en español la más exquisita agonía), pero esto no lo es todo el suplicio tiene sus reglas, está el tipo de prejuicio corporal, la calidad, la intensidad, la duración del sufrimiento dependiéndola gravedad del delito, esta esta escrupulosamente reglamentada, hasta hay un número de latigazos, emplazamiento de hierro rojo, duración de la agonía en la hoguera. El objeto del suplicio es purgar el delito no, no reconcilia, este deja en el hombre marcas espantosas para que recuerde su delito, para que los demás vean el delincuente que es, pero no solo les bastaba con eso, el suplicio debe ser visto por todos, debe ser algo público, el que la persona sufra y agonice es su triunfo, es algo placentero y que hace justicia manifestándose en su fuerza, en aquellas épocas cualquiera podía ser detenido y este no conocía a los denunciantes ni por qué se le detenía, era solo secreto de los tribunales, y es allí donde te preguntas y donde está la justicia, es por eso que esa época , la edad media fue una de las más sangrientas de todos los tiempos, ya que el clero y sobre todo el rey tenían que ver en todas estas formas de castigo, a toda costa quería hacer su voluntad y castigar al que no le obedeciera tal cual él lo decía, el rey aplicaba la fuerza física-política del soberano o sea el rey y es por eso que se dice que el suplicio cumple una función jurídico-política ya que tiene por objeto regresar a un organismo la soberanía que fue ultrajada por un instante.

    La idea del autor es más que nada que el suplicio tiene por objeto mantener la soberanía del rey y el mediante este método mantiene a todo su pueblo sumiso, ya que como se mataban a los enemigos se castigaban a los que ultrajaban la soberanía del rey.

    Creo que el suplicio es una forma horrible de castigo ya que violan todo nuestros derechos, y viola el más importante el derecho a vivir, pero en esos tiempo era mas fácil para el rey implementar semejantes castigos para mantener al pueblo temeroso y este no se levantara en armas, creo que este motivo de igual manera fue uno de las consecuencias por las que la gente se levantó en armas en la revolución, porque querían justicia menos dolorosa y querían tener derechos a saber de qué se les culpaba, querían una nueva forma de gobernar, y no la tiranía de un rey vengativo, que solo aterrorizaba y mataba de hambre a su pueblo, aveces siento que poco a poco regresamos a esa época donde la gente prefiere hacer justicia y gozar de la agonía del otro, siento que en vez de progresar vamos retrocediendo, hemos llegado a un punto donde la violencia crece día a día , donde vemos en Internet como la gente humilla a otros solo porque les nace o ver como queman a una mujer viva entre todo el pueblo y subirlo a Internet y ver todo eso como algo natural, cuando no es natural torturar y violar los derechos del hombre.

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  4. Daniela Gutierrez dijo:

    Vigilar y Castigar
    Por Michel Foucult
    Michel Foucult filosofo francés, profesor de las universidades de clermond ferrand, vincennes y college de france.Foucult se destaco en sus trabajos sobre el poder y las instituciones sociales que iba a influir mucho en la practica de la producción teórica de las ciencias sociales.
    En este ensayo el tema sobre la función jurídico-política del suplicio. Libro de Michel Foucult que tiene como subtitulo “El nacimiento de la prisión”. Es un libro publicado en 1975 y que fue el resultado de un proceso de investigación de varios años, relacionado también con el tema de la prisión y mas que nada con enfoque en el caso de Francia.en 1975, donde se preguntaba si el encarcelamiento es un castigo más humano que la tortura, pero se ocupa más de la forma en que la sociedad ordena y controla a los individuos adiestrando sus cuerpos.
    En el primer capítulo Foucault empieza a hacer el análisis o el estudio de la pena desde el siglo XVI y es ahí donde se da cuenta que lo que caracteriza a esta forma de penalidad es el suplicio.
    SUPLICIO.
    Damiens fue condenado en 1757 a “pública retractación ante la Iglesia de París”. Había cometido parricidio (considerado contra el rey, a quien se equiparaba al padre). Fue brutalmente torturado (atenaceado, quemado). Finalmente, se lo descuartizó. Fue una operación muy larga, y no bastando esto, fue forzoso para desmembrar los muslos, cortarle los nervios y romperle a hachazos las coyunturas. Los restos fueron quemados.
    En el segundo capítulo, Castigo , Foucault nos da a conocer cómo a partir del siglo XVIII la pena que se imponía sobre el cuerpo del condenado, en espacios públicos, empieza a terminarse o extinguirse. Es ahi cuando se da entonces la desaparición del espectáculo castigado pues La ejecución pública se mira ahora como un foco en el que se reanima la violencia . Con el ocultamiento del castigo dice Foucault se dan ciertas consecuencias, a saber: el castigo pasa a ser parte de la conciencia, se trata de que sea la certidumbre de ser castigado y no el suplicio público lo que haga o limite a las personas a el no cometer crímenes; la justicia pasa a descargar la ejecución de las penas al ámbito administrativo, y en el ámbito teórico penal se empieza a afirmar que lo que busca la justicia no es el castigo, la imposición de la pena, sino reformar, corregir. Así, aun si las penas se siguen haciendo a través del cuerpo ya sea encierro, trabajo forzado, deportación, etc.), esto no es el fin último del castigo; no se trata ya de buscar un suplicio; sino todo lo contrario a través del cuerpo al cual se le concibe como instrumento privar al individuo de un derecho y un bien (por ejemplo, de la libertad). Se ha pasado de un arte de las sensaciones insoportables a una economía de los derechos suspendidos.
    Las razones político-económicas para esta mutación son el desarrollo de la producción, el aumento de las riquezas, una valorización jurídica y moral más intensa de las relaciones de propiedad, entre otras. todo esto se refleja en una intolerancia mayor por los delitos económicos. , que lo ideal seria castigar menos, pero mejor; con una severidad más atenuada, pero de manera más universal y necesaria.
    La jurídica y la económico-política, se presentan, además del suplicio el cual aún no ha desaparecido, dos maneras de organizar el poder de castigar. En una se ve al delincuente como aquel que ha quebrantado el pacto social y que, por tanto, representa una vergüenza por así decirlo para toda la sociedad. En este caso, ya no es el soberano quien impone justicia, sino la sociedad entera contra el delincuente la que ejerce su derecho de defensa. El castigo se hace como forma de volver a poner a los individuos como sujetos de derecho , haciendo uso de signos que aseguren la aceptación universal y la certidumbre de que el delito es castigado. La segunda concibe el castigo no como representación, sino como técnica de castigo o pena de los individuos, que somete al cuerpo y deja un rastro en el mismo; es el proyecto de la institución carcelaria y es ejercido por el aparato administrativo. De estas tecnologías de poder prevalecerá la segunda, imponiéndose entonces el ejercicio físico del castigo junto con la prisión como su soporte institucional.
    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS
    La Ordenanza de 1670 había regido, hasta la Revolución, las formas generales de la práctica penal.
    El suplicio es la pena corporal, que para ser llamada de esa forma debe de cierta manera cumplir con varios requisitos como por ejemplo hacer sentir un dolor y y un sufrimiento, otra de las características del suplicio era que dependiendo el delito y su gravedad así seria su castigo, y otra de las características es que hacían un ritual en el que exponían o marcaban al delincuente para así sentir que ellos(la justicia) habían tenido la victoria sobre el delito. Esta forma de castigo se hacia por varias razones; una de ellas es la razón política en la que el delito se mira como si se hubiera cometido contra el monarca digamos pues ; como si fuera algo personal en contra del monarca. Es por eso que el suplicio es como la venganza del soberano. Otra razón es la económica, y por la cual el suplicio se entiende bajo al sistema de producción de los siglos XVI y XVII, en el que el trabajo y el cuerpo humano, no tienen o tenían el valor que les debe una economía industrial. Para Foucault, el suplicio hace parte de la práctica jurídica porque revela la verdad y realiza el poder.

    El objeto de la pena ya no es el cuerpo sino el alma. Para el pensador francés, a través del castigo penal, si bien se castigan ciertas acciones, objetos jurídicos definidos, no sólo se está juzgando esto, sino que se están juzgando también pasiones, instintos, anomalías. Para Foucault los elementos constitutivos del delito, formulados por la teoría penal (la tipicidad, anti-juridicidad y culpabilidad) no son finalmente los elementos valorados, sino lo que se encuentra detrás de ellos; aquellas prácticas que no están permitidas en el discurso, lo anormal, y que no se permiten porque no son útiles al sistema de producción liberal. El alma como objeto de la penalidad explicaría entonces la inserción en el ámbito penal de la psiquiatría, la criminologia y la antropología criminal, pues su función consistiría en dar una justificación científica al castigo legal de por qué juzgar no simple-mente las infracciones, sino a los individuos, no ya sólo lo que han hecho, sino lo que son. Se trata de la sustitución de la semiotécnica punitiva por una nueva política del cuerpo.
    El suplicio es la forma mas atroz de castigar a las personas por los delitos cometidos, aparte de que violan todos los derechos humanos de las personas es algo realmente horroroso, todo ser humano tiene derecho a una vida digna y nadie tiene derecho a terminar con ella, claro que en esos tiempos ese era el mejor sistema para castigar según el rey,es por eso que la mejor decisión de los ciudadanos en ese entonces fue reclamar sus derechos y pedir una justicia real y que supieran de que se les estaba castigando; ai como también pedían a gritos una ley o justicia que no fuera dolorosa, en nuestro país poco a poco nos vamos dando cuenta de que malamente estamos llegando a tal grado de que de tanta violencia podríamos estar prácticamente igual, violencia física, psicológica, violencia cibernetica etc etc todas esas cosas por mas pequeñas que la gente las mire o no les tome la importancia que se debe, todo eso conlleva a mas violencia y se debería de tomar mas consciencia sobre los derechos humanos de cada una de las personas y o mas importante que nadie absolutamente nadie viole así con tan mala fe esos derechos.

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  5. Melissa Vazquez Villegas dijo:

    El tema a tratar en el presente ensayo es sobre la función jurídica política del suplicio, basado en el capítulo I del libro Vigilar y castigar de Michel Foucault.
    Vigilar y castigar.
    Michel Foucault.
    El propósito del autor en dicha lectura era primordialmente darle una idea al lector de como eran llevadas a cabo las penas de muerte. Básicamente el acusado sentía dolor desenfrenado hasta que este muriera.
    En esta lectura se ve el caso de Damiens quien fue condenado el 2 de marzo de 1757 ante la puerta principal de la iglesia de Paris y se le paseo en una carreta hasta la plaza donde cumpliría su sentencia que básicamente constaba en que fuera quemado en azufre fundido, cera derretida, aceite hirviendo y después fue amarrado de sus cuatro extremidades ambos brazos y piernas amarradas de caballos que tirarían hasta que estos fueran arrancados y solo quedara el tronco de su cuerpo para algunos no bastaban los gritos de sufrimiento de Damiens ya que el Sr. Lebrenton se acerco a Damiens repetidas veces ya que el pensaba que no parecía desesperado por la pena de su muerte quien después Damiens se vio obligado a suplicarle a Dios para que terminara el dolor que causaba su tortura. Ya cuando los caballos tiraron hasta arrancar las extremidades de su cuerpo no basto y aventaron sus restos en la hoguera para que fueran quemados y sus cenizas fueron desechadas.
    Desde el punto de vista de Michel Foucault se puede observar lo crudo y explicito que explica la manera en que aplicaban las penas en ese tiempo ya que la mayoría de las que aplicaban eran injustas ya que hacían que el mismo acusado confesara que el había cometido tal delito cuando en realidad no era cierto pero la tortura y el dolor que hacían pasar al acusado era tan grande que tenia que confesar algo que ni si quiera había hecho.
    Se puede observar en esta lectura que los castigos de antes eran muy crueles y prácticamente se aplicaban de la manera en la que a la persona que te estaba acusando se le antojara ya que no había una pena en especifico ya que variaban los tipos de tortura que se aplicarían en la pena de muerte desde ser condenado a ser ahorcado, a que se les cortara o taladrara la mano o la lengua y en los delitos mas graves incluía a ser rotos , descoyuntados, estrangulados, a ser quemados vivos o a que les cortaran la cabeza.
    Resonancia de los suplicios
    Michel Foucault nos explica que el suplicio básicamente es una pena corporal, dolorosa más o menos atroz y también es considerada una técnica. Básicamente para que una pena sea considerada un suplicio tenia que cumplir con 3 características; una de ellas seria el sufrimiento ya que durante la pena se debe de incluir una cantidad de este para que sea considerado un dicho suplicio. El suplicio es considerado un arte ya que es retener la vida en dolor. El suplicio maneja varias cualidades en su técnica como; el tipo de perjuicio corporal, la intensidad del dolor que se puede causar, la duración del sufrimiento basándose en el delito que hizo el acusado, categoría de sus victimas y la persona del delincuente. En esta época al acusado no se le otorgaban los derechos que hoy en día el derecho penal le otorga al acusado ya que antes todo el proceso se llevaba en secreto y el acusado no tenia ni menor idea de como era llevado a cabo su caso.

    Hoy en día en algunas partes del mundo utilizan las penas de muerte prevalecidas en el hecho de que el acusado sienta el dolor o este muera. Un ejemplo Estados Unidos siendo que utilizan la inyección letal para que este fallezca inmediatamente y también que el acusado sea sometido a la silla eléctrica que prácticamente contaría como un suplicio ya que se esta reteniendo la vida con base al dolor. En otras partes del mundo aplican la ley del Talión como el cuyo caso de una joven en medio oriente que tenia una pareja y la joven era muy exitosa y debido a su éxito su novio se sintió oprimido por este y decidió aventarle acido sulfúrico en la cara cuyas consecuencias fueron desfiguración en su rostro y ciegues de por vida. En su país como ¨recompensación¨ le dieron como opción vengarse y aplicarle lo mismo que el le causo a ella arrojarle acido sulfúrico en sus ojos para que este también quedase ciego, esta mujer vivió en la duda ya que su caso fue muy famoso y varios pensaban si que lo deje ciego que cobre venganza por lo que le hizo su ex pareja y otros decían no, para que eso no va a hacer que ella recupere la vista.
    En mi opinión causarle algún daño a una persona que es acusada por un delito no va a hacer que se revierta el daño tal ves se cure el sentimiento de venganza mas no el hecho que se haya causado.
    Esta lectura tuvo un doble mensaje para mí aparte de que me hizo saber como eran llevadas las penas de muertes antes. También te hace reflexionar en el hecho de que aunque ahora se hayan abolido todas esas penas de muerte basadas en el dolor, creo que otro ser humano no debe de tener el poder de decidir sobre la vida de alguien basándose en el delito que cometió una persona. Ya que obviamente no se estaría respetando uno de los derechos naturales más importantes del hombre que en cuyo caso seria la vida de este mismo. Hoy en día se han reformado varias leyes con las que el acusado ya puede saber de su situación jurídica siendo que antes era privado de este derecho y básicamente el solo tenia que declarar y esperaba hasta que le asignaran una sentencia y ahora el acusado puede tener el derecho de poder defenderse y ha declarar si fue inocente o culpable siendo que antes obligaban a este mismo a que confesara algo que no fuese cierto.

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  6. Luisa Esmeralda Del Rio Rodriguez dijo:

    Suplicio
    El cuerpo de los condenados Damián fue condenado el día 2 del mes marzo en el año 1757, donde él se arrepiente frente a las puertas de la iglesia de Paris, pero la iglesia ya había dado la orden que lo llevaran a la plaza de Greve en una carretilla, desnudo solo con una camisa y con dos libras de peso en cada mano, en dicho lugar lo tenían que someter de brazos y piernas para poderlo quemar con fuego de azufre, en donde tiene las lesiones se le pondrá aceite hirviendo en conjunto de otros líquidos que arden en la piel.
    Su cuerpo fue desmembrado por cuatro caballos por que fue atado a ellos por sus extremidades pero asi mismo ya que estaba con sus extremidades fuera de su cuerpo le vertieron los fluidos para que se quemara en el fuego posteriormente se hizo cenizas y fueron arrojadas por hacia el viento.
    Su sufrimiento fue muy duradero por que los caballos no estaban acostumbrados a tirar asi que lo hicieron en barias repeticiones, tuvieron que cortar los nervios pero Damián estaba vivo cuando estaban practicando dicho suplicio (entre más largo sea el sufrimiento más doloroso será), pero Damián no dejaba de blasfemar por los grandes dolores que le provocaban al cometer esta forma de castigo pero a pesar de que blasfemaba continuamente decía: Dios mío, ten piedad de mi, Jesús, socórreme.
    A Damián lo hicieron sufrir mucho lastimándolo como pudieran, jalando las extremidades, quemándolo, arrancando su piel con tenazas, dejándole llagas muy grandes.
    Ya que retiraron las cuatro partes los testigos bajaron para comprobar si ya había muerto y asi es su confesor afirmo la muerte de Damián por tanto sufrimiento que le asignaron las personas involucradas en el suplicio, pero la verdad era que el confesor lo miraba como agonizaba, parecía que quería hablar pero al momento que dicha persona afirma que está muerto lo echan a la hoguera, Damián estaba vivo y sufrió en plena vida que sería quemado, asi que en Paris afirmo que esto le pasaría a todo el delincuente que no tenga un buen camino o bienestar para su vida.
    Pensar que en esos años era de esta manera el castigo, pero ellos creían que estaban en lo correcto por la forma de gobierno que tenían y como estaban a la religión de acuerdo imaginaban que esa manera de sacrificio era una manera de pagar los delitos cometidos, pensaban que de esa manera detendrían la delincuencia pero en vez de tenerle respeto los ciudadanos lo único que reflejaban era miedo y nada de respeto pero en un país libre siempre debe de tener un orden para que todos se puedan respetar y ayudarse de alguna u otra manera.

    La resonancia de los suplicios
    En 1670 y hasta la revolución hay formas generales de practica penal, donde hay una jerarquía de castigos, que son : la muerte, la tortura mientras no se encontraban pruebas, aislados en galeras por un tiempo no definido, el látigo, la evidencia pública o el destierro del lugar.
    La pena de muerte, unos pueden ser penados a ser ahorcados, otros pueden ser castigados que les corten la mano o la lengua o que les taladren ésta y los ahorquen a continuación, a ser destrozados vivos y a fallecer en la rueda, tras de tener dislocado, ser torturados hasta que llegue la muerte, también podían ser estrangulados y después desmembrados, quemarlos vivos, quemados tras de haber sido antes estrangulados; otros a que se les corte o se les taladre la lengua, y tras ello a ser quemados vivos; otros a ser desmembrados por cuatro caballos, otros a que se les corte la cabeza. Era su forma de dar una pena dependiendo del delito cometido.
    En 1755 a 1785 tenían otras maneras de castigos la horca, la rueda y la hoguera.
    ¿Qué es un suplicio?
    Es una pena que dañara tu cuerpo, muy dolorosa, un poco atroz, imaginar que al hombre se le ocurrió este tipo de torturas barbarás y de una crueldad inimaginable.
    Esto se utilizaba por que no tenían una Ley porque para hacer esta pena deben de tener reglas que son: deben de producir cierta cantidad de dolor hacia la persona que no se puede medir con exactitud, comprar y elevar.
    El suplicio es privarte de la vida sin darse cuenta que tanto sufre la persona pueden llegar a la decapitación que este acto se hace en una sola vez sin que te torturen o te hagan sufrir por que se comete al instante.
    Cuando se manejaba la tortura era para que el delincuente dijera el acto que había hecho pero cuando se encontraba un sospechoso la desagradables formas de torturas subían de tono y los lastimaban mas para que hablaran y se hicieran responsables del acto hecho, pero este tipo de situaciones no los llevaba a ningún lado por que morían antes de decirles la información que ellos querían, por tanto sufrimiento el cuerpo del delincuente no resistía.

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  7. miriam ayala dijo:

    VIGILAR Y CASTIGAR
    Vigilar y castigar
    Por Michel Foucult
    El siguiente ensayo tiene la finalidad de exponer la función jurídico – política del SUPLICIO basándose en el Capítulo I del libro VIGILAR Y CASTIGAR, de MICHEL FOUCAULT.
    “Aseguran que aunque siempre fue un gran maldiciente, no dejó escapar blasfemia alguna; tan sólo los extremados dolores le hacían proferir horribles gritos y a menudo repetía: ‘Dios mío, tened piedad de mí; Jesús, socorredme.’
    Damiens después de ser cruelmente torturado puesto que las ideologías durante la edad media eran siempre sobre suplicios, los cuales constituían en torturas sumamente graves para así lograr que el acusado confesará, la confesión en aquellos tiempos de una persona que reconozca su delito era uno de los aspectos más importante para la ¨justicia¨
    Damiens era una persona que fue torturada, que a decir verdad para nosotros hubiese sido insoportable todo aquellos sucesos por los cuales lo hicieron pasar, lo más impresionante es que fue atado por sus extremidades y por estas mismas fueron jalados por caballos, normalmente se utilizaban 4 caballos en esta ocasión fueron utilizados 6 caballos, aunque este solo levantaba la cabeza y expresaba palabras a Dios, incluso pidió que se le dedicará un misa.
    Los ideales y las condenas en esa época eran muy devastadoras. La fuertes torturas, consistían desde que unos podían ser condenados a ser ahorcados, otros a que les corten la mano o la lengua o que les taladren ésta y los ahorquen a continuación; otros, por delitos más graves, a ser rotos vivos y a expirar en la rueda, tras de habérseles descoyuntado; otros, a ser descoyuntados hasta que llegue la muerte, otros a ser estrangulados y después descoyuntados, otros a ser quemados vivos, otros a ser quemados tras de haber sido previamente estrangulados; otros a que se les corte o se les taladre la lengua, y tras ello a ser quemados vivos; otros a ser desmembrados.
    Si nos ponemos a pensar y reflexionar sobre las atrocidades que en ese tiempo se cometían como es que la autoridad, permitía y alentaba a tan graves y fuertes torturas como es que los derechos de las personas aun así que fueran culpables de delitos eran tan quebrantados, puesto que la pena era la muerte, pero no una muerte fácil, era una muerte como consecuencia de indescriptibles torturas y maltratos. Como es que la justicia si por así se le podría llamar, era la que alentaba a que se mirarán este tipo de cosas como ejercicio de justicia, legalidad o autoridad.

    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS
    La nueva practica penal que trajo La Ordenanza de 1670 tenía una nueva ideología de castigos y estos eran; “La muerte, el tormento con reserva de pruebas, las galeras por un tiempo determinado, el látigo, la retractación pública, el destierro.” Consideras estas como las nuevas penas físicas estaban también la pena de muerte natural que consistían en los suplicios anteriormente mencionados todos aunque de igual manera que en la actualidad había delitos más graves unos que otros y a estos se le ameritaban penas suplicios más severos, aunque también delitos de menor grado los cuales eran menos castigados.
    Estas tantas penas tenían una finalidad que bien podemos decir que era para la misma conveniencia de las autoridades, la cual era tener atemorizada a la gente y así poderla tener bajo su poder, y lograr controlarlas por medio de su ya plantado miedo. Las razones político-económicas para esta eran también de producción, así como el aumento de las riquezas para sí mismos porque a decir verdad eran los únicos que se beneficiaban, y también una valorización jurídica y moral más intensa de las relaciones de propiedad al pensar que todo les puede pertenecer y todo está bajo su control.
    Toda pena debía ser acompañada de un suplicio.
    Pero ¿Qué es un suplicio? “Pena corporal, dolorosa, más o menos atroz”, decía Jaucourt, que agregaba: “Es un fenómeno inexplicable lo amplio de la imaginación de los hombres en cuestión de barbarie y de crueldad.” Inexplicable, quizá, pero no irregular ni salvaje, ciertamente. El suplicio es una técnica y no debe asimilarse a lo extremado de un furor sin ley.
    Lo que más resaltaba y predisponía al suplicio era el dolor tan grande que provocaba y aquella satisfacción de la autoridad de mirar como surgían nuevos delitos, de los cuales podían impartir nuevas formas de suplicios. Pero podemos preguntarnos y en que consistían o como se defendían los derechos de los acusados, no había mucha forma de hacerlo puesto que la autoridad en esos tiempos como ya sabemos es muy rigida existía un carácter de jurisprudencia como la del Châtelet (que no juzgaba sino delitos relativamente graves).
    En aquella época en Francia como en la mayoría de los países se nos muestra en la lectura; que se realizaban los juicios sin todo el procedimiento criminal, hasta la sentencia, se mantenía secreto: no sólo para el público sino para el propio acusado.
    Se desarrollaba sin él, o al menos sin que él pudiese conocer la acusación, los cargos, las declaraciones, las pruebas. En el orden de la justicia penal, el saber era privilegio absoluto de la instrucción del proceso. “Lo más diligentemente y lo más secretamente que pueda hacerse”, decía, a propósito de la misma, el edicto de 1498.
    A decir verdad al verlo en la actualidad y por nuestro punto de vista era algo que consideramos ilegal, como era posible que el acusado no tenía conciencia ni de las pruebas ni el proceso por el cual se le estaba llevando y claro mucho menos le castigo que recibiría.
    Ante la justicia del soberano, todas las voces deben callar frase que tiene mucho de qué hablar puesto que alientan a grandes rasgos que en estos casos la persona no tenía ni voz ni voto ante la justicia, todo debía ser aceptado y de no serlo, habría consecuencias
    El tipo de pruebas que en estas se basaban como sus tantos defectos en el procedimiento que llevaban, eran una de las más complicadas de comprender puesto que se regían por regímenes de pruebas por ejemplo las testimoniales, con el solo hecho de que dos personas atestiguaran el a ver visto al acusado en el lugar donde se cometió un crimen este era condenado.
    Aunque había pocos puntos, que dejaba un margen a muchas discusiones: ¿es posible atender, para dictar una sentencia capital, a una sola prueba plena, o bien es preciso que vaya acompañada de otros indicios más leves? ¿Dos indicios próximos son equivalentes siempre a una prueba plena? ¿No habría que admitir tres, o combinarlos con los indicios lejanos?
    Esta lectura nos deja mucho que pensar, muchas cosas las cuales debemos reflexionar, en todos los sentidos de un proceso penal, desde cómo no debemos violar los derechos humanos de las personas aun así estas sean personas que cometen un delito, pero que es como nosotros y como cualquier otro, en sí es persona, y no por ser un delincuente de un delito grave lo vamos a exponer a tan grande dolor.

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  8. Gonzalez Cárdenas Eva Angelina dijo:

    Vigilar y castigar, del autor Michel Foucult.
    El tema a tratar en el presente trabajo son las funciones jurídico-políticas utilizadas en la edad media con garantía de suplicio, de acuerdo al capítulo I del libro “Vigilar y castigar”, del autor Francés Michel Foucault quien fue uno de los pensadores más famosos del mundo en materia de psicología, teoría social y filosofía, el propósito del autor en el capítulo leído es dar a conocer todas las torturas e injusticias de la edad media a la cual fueron sometidos muchos de los condenados a muerte, el desarrollo de este trabajo se estructura en dos partes: la primera se dedica al suplicio de los condenados en la edad media y la segunda está dedicada a exhibición del suplicio.
    Durante la edad media los métodos de castigo eran basados en el placer de hacer sufrir al condenado con el fin de ocasionar el arrepentimiento del sujeto. Definiendo el médico, filósofo y escritor francés Louis de Jaucourt el suplicio como una “Pena corporal, dolorosa, más o menos atroz, un fenómeno inexplicable de lo amplio de la imaginación de los hombres en cuestión de barbarie y crueldad”, en pocas palabras, el ser humano posee una gran creatividad para la creación de métodos de tortura con fines de castigo para obtener una aceptación de culpabilidad al borde de la muerte. Tal es el caso de Damiens, quien fue condenado frente a las puestas de la iglesia de París en el año de 1757, siendo trasladado semidesnudo a una plaza pública, donde las autoridades procedieron a dar inicio con la tortura, mutilando cada extremidad de su cuerpo sin piedad, quemando con posterioridad cada llaga o cortada de su cuerpo con distintos tipos de materiales, para continuar con la tortura, cada una de sus extremidades del cuerpo fueron atadas a 6 caballos los cuales tiraban con fuerza para quebrar o desprender sus coyunturas y así lograr desmembrar el cuerpo, para finalizar cada pedazo de su cuerpo fue consumido por el fuego quedando las cenizas de aquel moribundo, las cuales fueron arrojadas al viento.
    Por otra parte Michel Foucault comenta la variedad de formas en las llegaron a ser torturados cientos de condenados, “La pena de muerte natural comprende todo género de muertes: unos pueden ser condenados a la horca, otros a que les corten la mano, la lengua o que les taladre ésta prosiguiendo ahorcarlos, otros por delitos más graves a ser rotos vivos, otros a ser descoyuntados hasta que llegue la muerte, otros a ser estrangulados y después descoyuntados, otros a ser quemados vivos, otros a ser quemados tras haber sido previamente estrangulados, otros a que se les corte o se les taladre la lengua, y tras ello a ser quemados vivos, otros a ser desmembrados por cuatro caballos, otros a que se les corten la cabeza o a que se la rompan.”
    Estas y cualquier otras formas de torturas utilizadas en la edad media eran totalmente reprochables debido al grado de inhumanidad, ya que cada ser humano tiene el derecho a ser respetado no solo en su persona sino también en su dignidad, porque como seres racionables debemos comprender que todo sujeto tiene el derecho a llevar un juicio honesto así como un representante el cual velara por su liberación.
    El suplicio en la edad media era exhibido ante el pueblo como recordatorio del poder que contaba el gobierno sobre sus inferiores, aunque por más mínima que fuera la violación a la ley la condena contraería sufrimiento, así lo explica el autor Michel Foucault “el castigo es una manera de procurar una venganza que es a la vez personal y pública, ya que en la ley se encuentra presente en cierto modo la fuerza físico política del soberano”.
    “La justicia del rey se muestra como una justicia armada. El acero que castiga al culpable es también el que destruye a los enemigos. Todo un aparato militar rodea el suplicio: jefes de la ronda, arqueros, exentos, soldados. Se trata desde luego de impedir toda evasión o acto de violencia; se trata también de prevenir, de parte del pueblo, un arranque de simpatía para salvar a los condenados, o un arrebato de furor para darles muerte inmediatamente; pero se trata también de recordar que en todo crimen hay una rebelión contra la ley y que el criminal es un enemigo del príncipe”.
    Durante el siglo XVIII se creó una interpretación restrictiva y modernista en la crueldad de las penas siendo fundamentado: “si son necesarias las penas severas es porque el ejemplo debe inscribirse profundamente en el corazón de los hombres”. Generando estos actos de suplicio pánico a la ley y a su violación, porque en vez de lograr regir a la sociedad ocasionaban una política de terror.
    Un claro ejemplo de lo que podría ser en la actualidad el suplicio la falta de justicia y el excedo de poder por parte del gobierno injusto, es el caso de la vida de Soraya una mujer joven, dulce y alegre la cual es víctima de una conspiración planeada por su marido, que la acusa de adulterio, el hecho es considerado imputable, condenando a la mujer a la terrible sentencia de lapidación, sin ser escuchada ni tomada en cuenta por la ley por el simple hecho de ser mujer y ser considerada como una cosa por el estado Islámico, la pobre mujer no pudo demostrar su inocencia a tal acusación y fue terriblemente apedreada hasta la muerte por cada uno de los hombres de la aldea incluyendo a sus hijos. Las injusticias siempre estarán presentes en cualquier parte del mundo y el suplicio su acompañante, estos son acontecimientos de los cuales es casi imposible escapar.
    En conclusión, “El cuerpo interrogado en el suplicio es a la vez el punto de aplicación del castigo y el lugar de obtención de la verdad. Y de la misma manera que la presunción es solidariamente un elemento de investigación y un fragmento de culpabilidad, por su parte el sufrimiento reglamentado del tormento es a la vez una medida para castigar y un acto de información”.

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  9. jesus Giovanni Sañudo Villa dijo:

    VIGILAR Y CAASTIGAR
    Nacimiento de la pricin
    Michel foucaul
    acontinuacion ablaremos un poco de como eran los sistemas de justicia en el siglo XVIII y como FUNCIÓN JURÍDICO – POLÍTICA del SUPLICIO basándose en el Capítulo I del libro VIGILAR Y CASTIGAR, de MICHEL FOUCAULT.el día dos de marzo de 1757, a publica retractación afuera de una iglesia de París, donde Demiens debía ser llevado para que desnudo y cargando una hacha de será de dos libras de peso corriera a la plaza de Greve donde seria descuartizado al momento de cuatro caballos que sostenían sus extremidades los asieran jalar la mismo tiempo para que su cuerpo se desprendiera y muriera pero no bastante ese sufrimiento estaba destinado a que vertieran sobre el azufre caliente, aceite hirviendo e infinidad de cosas para que su cuerpo quedara marcado y al momento de estarlo torturando este dijera que paso realmente pero las cosas no pasaron como estaba previsto ya que al ser los caballos nuevos en esas atroces practicas no tenían la fuerza ni enseñanza para asarlo, al ver que el plan no funcionaba y también al ver que cada que vertían aceite y le preguntaban si tenía algo que decir el, solo levantaba la cabeza y decía dios ten piedad de mí. Al mirar una y otra vez que el plan no funcionaba tuvieron la magnífica idea de atar dos caballos más para que hubiera más fuerza y esto fuera más fácil lo que resulto estúpidamente ilógico porque uno de los caballos callo y no se cumplió el objetivo, seguían vertiéndole aceites calientes así como azufre e infinidad de cosas que asían que su piel se callera y dejara llagas enormes, le volvían a preguntar que si tenía algo que decir y el solo levantaba su cabeza miraba su piel como se caía y decía dios ten piedad de mi pero finalmente, se le descuartizó, refiere la Gazette d’Amsterdam para que esto diera resultado fue muy largo y doloroso el seceso ya que tuvieron que cortarle los nervios y romperle a hachazos las coyunturas.
    Todos los espectadores dicen que aunque Demiens fue un gran maldiciente no salió de su boca blasfemia alguna que solo susurraba dios mío ten piedad de mi Jesús, que era lo único que susurraba ya al su cuerpo estar desmembrado y tras aventar sus extremidades a la hoguera, al momento de aventar su troco los mismo espectadores dicen que aún estaba vivo y que se miraba que aun movía su boca
    La Ordenanza de 1670 había regido, hasta la Revolución, las formas generales de la práctica penal. He aquí la jerarquía de los castigos que prescribía: “La muerte, el tormento con reserva de pruebas, las galeras por un tiempo determinado, el látigo, la retractación pública, el destierro.” Era, pues, considerable la parte de las penas físicas. Las costumbres, la índole de los delitos, el estatuto de los condenados variaban además. “La pena de muerte natural comprende todo género de muertes: unos pueden ser condenados a ser ahorcados, otros a que les corten la mano o la lengua o que les taladren
    decisiones del Châtelet 28 durante el periodo 1755-1785 comprenden de 9 a 10 % de penas capitales: rueda, horca u hoguera;29 el Parlamento de Flandes había dictado 39 penas de muerte sobre 260 sentencias, de 1721 a 1730 (y 26 sobre 500 entre 1781 y 1790).30 Pero no hay (39) que olvidar que los tribunales encontraban no pocos medios para soslayar los rigores de la penalidad regular, bien fuera negándose a perseguir infracciones que se castigaban con penas muy graves, o ya modificando la calificación del delito; a veces, también el propio poder regio indicaba que no se aplicara tal o cual ordenanza especialmente severa
    Y por parte de la justicia que lo impone, el suplicio debe ser resonante, y debe ser comprobado por todos, en cierto modo como su triunfo. El mismo exceso de las violencias infligidas es uno de los elementos de su gloria: el hecho de que el culpable gima y grite bajo los golpes, no es un accidente vergonzoso, es el ceremonial mismo de la justicia manifestándose en su fuerza. De ahí, sin duda, esos suplicios que siguen desarrollándose aún después de la muerte: cadáveres quemados, cenizas arrojadas al viento, cuerpos arrastrados sobre zarzos, expuestos al borde de los caminos. La justicia persigue al cuerpo más allá de todo sufrimiento posible.
    En Francia, como en la mayoría de los países europeos —con la notable excepción de Inglaterra—, todo el procedimiento criminal, hasta la sentencia, se mantenía secreto: es decir opaco no sólo para el público sino para el propio acusado. Se desarrollaba sin él, o al menos sin que él pudiese conocer la acusación, los cargos, las declaraciones, las pruebas. En el orden de la justicia penal, el saber era privilegio absoluto de la instrucción del proceso. “Lo más diligentemente y lo más secretamente que pueda hacerse”, decía, a propósito de la misma, el edicto de 1498. Según la Ordenanza de 1670, que resumía, y en ciertos puntos reforzaba, la severidad de la época precedente, era imposible al acusado tener acceso a los autos, imposible conocer la identidad de los denunciantes, imposible saber el sentido de las declaraciones antes de recusar a los testigos, imposible hacer valer, hasta en los últimos momentos del proceso, los hechos justificativos; imposible tener un abogado, ya fuese para comprobar la regularidad del procedimiento, ya para participar, en cuanto al fondo, en la defensa
    La infracción, en el derecho de la edad clásica, por encima del perjuicio que puede producir eventualmente, por encima incluso de la regla que infringe, lesiona el derecho de aquel que invoca la ley: “incluso en el supuesto de que no haya ni injuria ni daño al individuo, si se ha cometido algo que la ley prohíba, es un delito que exige reparación, porque ha sido violado el derecho del superior y porque se injuria con ello la dignidad de su carácter
    El derecho de castigar será, pues, como un aspecto del derecho del soberano a hacer la guerra a sus enemigos: castigar pertenece a ese “derecho de guerra, a ese poder absoluto de vida y muerte de que habla el derecho romano con el nombre de merum imperium, derecho en virtud del cual el príncipe hace ejecutar su ley ordenando el castigo del crimen”.57 Pero el castigo es también una manera de procurar una venganza que es a la vez personal y pública, ya que en la ley se encuentra presente en cierto modo la fuerza físicopolítica del soberano: “Se ve por la definición de la ley misma que no tiende únicamente a defender sino además a vengar el desprecio de su autoridad con el castigo de quienes llegan a violar su defensas.”58 En la ejecución de la pena más regular, en el respeto más exacto de las formas jurídicas, se encuentran las fuerzas activas de la vindicta.

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  10. Victor Ernesto Macias Felix dijo:

    VIGILAR Y CAASTIGAR
    Nacimiento de la pricin Michel foucaul
    FUNCIÓN JURÍDICO – POLÍTICA del SUPLICIO basándose en el Capítulo I del libro VIGILAR Y CASTIGAR, de MICHEL FOUCAULT. La jornada de los presos comenzará a las seis de la mañana en invierno, y a las cinco en verano. El trabajo durará nueve horas diarias en toda estación. Se consagrarán dos horas al día a la enseñanza. El trabajo y la jornada terminarán a las nueve en invierno, y a las ocho en verano. Comienzo de la jornada. Al primer redoble de tambor, los presos deben levantarse y vestirse en silencio, mientras el vigilante abre las puertas de las celdas. Al segundo redoble, deben estar en pie y hacer su cama. Al tercero, se colocan en fila para ir a la capilla, donde se reza la oración de la mañana. Entre redoble y redoble hay un intervalo de cinco minutos. La oración la hace el capellán y va seguida de una lectura moral o religiosa. Este ejercicio no debe durar más de media hora.. A las seis menos cuarto en verano, y a las siete menos cuarto en invierno, bajan los presos al patio, donde deben lavarse las manos y la cara y recibir la primera distribución de pan. Inmediatamente después, se forman por talleres y marchan al trabajo, que debe comenzar a las seis en verano y a las siete en invierno.
    A fines del siglo XVIII, y en los comienzos del XIX, a pesar de algunos grandes resplandores, la sombría fiesta punitiva está extinguiéndose. En esta trasformación, han intervenido dos procesos. No han tenido por completo ni la misma cronología ni las mismas razones de ser. De un lado, la desaparición del espectáculo punitivo. El ceremonial de la pena tiende a entrar en la sombra, para no ser ya más que un nuevo acto de procedimiento o de ad
    10
    ministración. La retractación pública en Francia había sido abolida por primera vez en 1791, y después nuevamente en 1830 tras un breve restablecimiento; la picota se suprime en 1789, y en Inglaterra en 1837

    ¿Qué es un suplicio? “Pena corporal, dolorosa, más o menos atroz”, decía Jaucourt, que agregaba: “Es un fenómeno inexplicable lo amplio de la imaginación de los hombres en cuestión de barbarie y de crueldad.” 32 Inexplicable, quizá, pero no irregular ni salvaje, ciertamente. El suplicio es una técnica y no debe asimilarse a lo extremado de un furor sin ley. Una pena para ser un suplicio debe responder a tres criterios principales: en primer lugar, ha de producir cierta cantidad de sufrimiento que se puede ya que no medir con exactitud al menos apreciar, comparar y jerarquizar.
    El suplicio pone en correlación el tipo de perjuicio corporal, la calidad, la intensidad, la duración de los sufrimientos con la gravedad del delito, la persona del delincuente y la categoría de sus víctimas. Existe un código jurídico del dolor; la pena, cuando es supliciante, no cae al azar o de una vez sobre el cuerpo, sino que está calculada de acuerdo con reglas escrupulosas: número de latigazos, emplazamiento del hierro al rojo, duración de la agonía en la hoguera o en la rueda (el tribunal decide si procede estrangular inmediatamente al paciente en vez de dejarlo morir, y al cabo de cuánto tiempo ha de intervenir este gesto de compasión), tipo de mutilación que imponer (mano cortada, labios o lengua taladrados). Todos estos elementos diversos multiplican las penas y se combinan según los tribunales y los delitos: “La poesía de Dante hecha leyes”, decía Rossi; un largo saber físico-penal, en todo caso
    El cuerpo supliciado se inscribe en primer lugar en el ceremonial judicial que debe exhibir, a la luz del día, la verdad del crimen. En Francia, como en la mayoría de los países europeos —con la notable excepción de Inglaterra—, todo el procedimiento criminal, hasta la sentencia, se mantenía secreto: es decir opaco no sólo para el público sino para el propio acusado. Se desarrollaba sin él, o al menos sin que él pudiese conocer la acusación, los cargos, las declaraciones, las pruebas. En el orden de la justicia penal, el saber era privilegio absoluto de la instrucción del proceso.
    El secreto implicaba incluso que se definiera un modelo riguroso de demostración penal. Toda una tradición, que remontaba a los años centrales de la Edad Media, pero que los grandes juristas del Renacimiento habían desarrollado ampliamente, prescribía lo que debían ser la índole y la eficacia de las pruebas. Todavía en el siglo XVIII se encontraban regularmente distinciones como éstas: pruebas ciertas, directas o legítimas (los testimonios, por ejemplo) y las pruebas indirectas, conjeturales, artificiales (por argumento); o las pruebas manifiestas, las pruebas considerables, las pruebas imperfectas o leves;36 o también: las pruebas “urgentes o necesarias” que no permiten dudar de la verdad del hecho (son unas pruebas “plenas”: así dos testigos irreprochables afirman haber visto al acusado, con una espada desnuda y ensangrentada en la mano, salir del lugar en el que, algún tiempo después, se encontrara el cuerpo del difunto atravesado por una estocada); los indicios próximos o pruebas semiplenas, que se pueden considerar como verdaderas en tanto que el acusado no las destruya por una prueba contraria (prueba “semiplena”, como un solo testigo ocular o unas amenazas de muerte que preceden a un asesinato); en fin
    Esta doble ambigüedad de la confesión (elemento de prueba y contrapartida de la información; efecto de coacción y transacción semivoluntaria) explica los dos grandes medios que el derecho criminal clásico utiliza para obtenerla: el juramento que se le pide prestar al acusado antes de su interrogatorio (amenaza por consiguiente de ser perjuro ante la justicia de los hombres y ante la de Dios y, al mismo tiempo, acto ritual de compromiso); la tortura (violencia física para arrancar una verdad que, de todos modos, para constituir prueba, ha de ser repetida después ante los jueces. a título de confesión “espontánea”). A fines del siglo XVIII la tortura habría de ser denunciada como resto de las barbaries de otra edad: muestra de un salvajismo que se denuncia como “gótico”. Cierto es que la práctica de la tortura tiene orígenes lejanos: la Inquisición indudablemente, e incluso sin duda más allá, los suplicios de esclavos
    La ejecución pública, por precipitada y cotidiana que sea, se inserta en toda la serie de los grandes rituales del poder eclipsado y restaurado (coronación, entrada del rey en una ciudad conquistada, sumisión de los súbditos sublevados); por encima del crimen que ha menospreciado al soberano, despliega a los ojos de todos una fuerza invencible. Su objeto es menos restablecer un equilibrio que poner en juego, hasta su punto extremo, la disimetría entre el súbdito que ha osado violar la ley, y el soberano omnipotente que ejerce su fuerza. Si la reparación del daño privado, ocasionado por el delito, debe ser bien proporcionada, si la sentencia debe ser equitativa, la ejecución de la pena no se realiza para dar el espectáculo de la mesura, sino el del desequilibrio y del exceso; debe existir, en esa liturgia de la pena, una afirmación enfática del poder y de su superioridad intrínseca

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  11. ezequiel espinoza echeverria dijo:

    Vigilar castigar
    Hoy en día quizá nos avergonzamos de nuestro sistema de encarcelamiento porque en el siglo xlx se sentía orgulloso por saber corregir a las personas y de ya no castigar sus cuerpos corregían esas almas con esos muros cerrados aquellos celdas de verdad parecían una empresa de ortopedia social.
    Damiens fue condenado el 2 de mayo pero en esa época era costumbre torturar a las personas y a esta persona le paso lo mismo primero fue llevado a la puerta principal de la iglesia de parís donde fue llevado en una carreta pero tenía que ir desnudo con solo una camisa y con una hacha y con esa misma hacha fue obligado a mocharse las tetillas muslos y su mano derecha fue la que hizo eso y después fue quemado con aceite reciña ardiente azufre y después fue jalado por 6 caballos para descuartizar su cuerpo pero todo lo que hacían parecía en vano pues aunque eran 6 caballos no lograban romper sus muslos otra cosa por el cual quedaron sorprendidos fue que durante el acto de descuartizamiento nunca maldijo a ni una persona presente otra cosa sorprendente fue que durante el acto los confesores se acercaban a él para a ver si quería decir sus últimas palabras y el solo contestaba que no tenía nada que decir pero lo que más a delante dijo fue bésenme señores escuela y marsilly paso y beso en la frente a la persona, después los verdugos se juntaron y sacaron cuchillos y mocharon sus muslos y tendones y después los caballos lograron arrancar sus muslos y así mismo paso con sus brazos y piernas, los oficiales decían que cuando lo tiraran a la hoguera que aún estaba vivo y echaron sus restos a la hoguera y quemaron sus restos.
    3 cuartos de siglo más tarde león faucher realizo un reglamento para la casa de jóvenes delincuentes en el cual solo estableció cual era el horario de la jornada de los presos en invierno y verano el horario que al primer tamborazo ya debían estar vestidos y al segundo estar de pie y la cama hecha estableció todo el horario de la comida de la escuela, existe el hecho de que en unas cuantas décadas desaprecio el suplicio el descuartizamiento de los cuerpos, la retracción publica en Francia desapareció en 1791 y después en 1830. Los trabajos públicos quedaron suprimidos en distintos países, al final del siglo XVIII y a la mitad del siglo XVIIII, en Inglaterra en 1834 y en Francia e Inglaterra en 1834 ya no se atrevían a aplicar el suplicio de los cuerpos, en1820 Chthistlewood no fue descuartizado pero lo único que en algunos países seguían ejerciendo era el látigo Rusia, Prusia e Inglaterra, pero ya no era tanto el castigo hablando como antes se castigaba, ahora solo era algo menor hablando de manera general, las pláticas punitivas se habían vuelto púdicas, se trataba de no tocar el cuerpo, o lo menos posible y eso era para herir su cuerpo si no algo más que eso, esto causaba la prisión en lugar de los trabajos forzados. El presidio, la intervención de residencia, la deportación y el censurarlo, haciéndolo trabajar para privar la libertad que se consideraba a la vez como un derecho y un bien, el dolor de un suplicio del cuerpo ya no eran los elementos constitutivos de la pena ahora era la liberación de las obligaciones y de prohibiciones. En el paso del tiempo conjunto de especialistas médicos, psiquiatras, psicólogos relevaran a los verdugos de las prisiones, se hizo público que ya no existía la desaparición del espectáculo y la anulación del dolor; A las legislaciones Europeas provocaron que para todos era una misma muerte, dejaron atraer el suplicio , el dolor del alma al descuartizarlo, ahora la forma de hacerlo pagar la pena a las personas que les daban pena de muerte, con una muerte que no dura más que un instante, se acabaron los largos procedimientos en la que la muerte era interrumpida por varias sucesiones dolorosas, se acabaron a aquellos suplicios en el que el condenado era arrastrado, cosa que también era el abrimientos de su vientre y sacar lentamente sus entrañas para que la persona pudiera observar ese acto escalofriante y finalmente lo descuartizaban.
    La reducción de estas mil muertes fue definida como una nueva moral propia del acto de castigo, ya como se ha mencionado que decían que se acabaron los largos procedimientos y empezaba la muerte que no dura más que un instante, en 1760 había adoptado en Inglaterra para la adecuación de Lord Ferrer una máquina de ahorcar, esto lo habían de mejorar para que las personas llamadas a juicio no sufrieran en su agonía y que no hubiera enfrentamiento entre los verdugos, dicha maquina fue mejorada y adoptada en 1783.
    El famoso artículo 3 del código francés de 1791 condenado a muerte, se le cortaría la cabeza, los delitos del mismo género se castigarían con su mismo tipo de género.
    La resonancia de los suplicios la ordenanza de 1670 había regido hasta que llego la revolución, se dice que según la jerarquía de los castigos prescribían, el tormento, las galeras por un tiempo determinado el látigo, la retracción publica, el destierro era considerado parte de las penas físicas. Se dice que la pena de muerte natural comprendo en todo el género de muertes, entran todos los castigos y todas sus clasificaciones en parte general, talad ración de lengua, ser horcado, cortarle la mano o la lengua, pero existima una clasificación según la jerarquía de la gravedad del delito, otro de sus clasificación era hacer rotos sus huesos a expirar en la rueda otros hacer descuartizados hasta que llegue la muerte y otros hacer quemados vivos o ser descuartizados por caballos, entre los ya mencionados. Otra clasificación eran las llamadas penas de las que la ordenanza no menciona, que consistía en la censura, prisión por tiempo determinado, abstención de ir a un determinado lugar.
    Jaucourt decía que el suplicio era una pena corporal dolorosa, pero agrego que era un fenómeno inexplicable, pero no ere irregular.
    Se llamaba al suplicio como un arte de retener la vida en dolor dividiéndola en mil partes, por todos los actos que se les hacía pasar.
    Existe un tipo de perjuicio corporal la cálida intensidad la duración del suplicio con la gravead del delito, existía un código jurídico de dolor donde estaba escrito exactamente todo de que y como se haría los suplicios de cuantotiempoestaria en la hoguera cuanto latigazos recibiría si se iba a orca miento y todos los actos que se comenten en el suplicio ahí estaban escritos, Rossi decía que el suplemento forma parte de su ritual que respondía a 2 exigencias con relación a la víctima que debía ser señalado ya sea por una cicatriz en su cuerpo como la resonancia que lo acompañara y decía que a la persona infractora debía ponérsele unos signos en su cuerpo que no re borren esto era porque el suplicio debía ser ciertamente comprobados por todos, por eso era que quería que se les pusiera esos signos esto se remota a los tiempos de hoy lo que esa persona quería hacer notar con esos signos era algo así como lo que hoy en día se conoce antecedentes penales era algo similar a lo que la persona quería hacer.
    En franco como todos los países europeos a excepción de Inglaterra todo procedimiento criminal si no de las personas que lo acusaban, el que lo defendía se tenía que mantener en secreto para el acusado, la parte acusatoria también se mantenía en secreto, todo tramite testigos contras todo era bajo escritos, al delincuente no se le decía absolutamente nada no se le decía el índole de su delito era imposible tener abogado hasta casi al final de su sentencia al igual que no se le permitía interrogarlo hasta casi el final de su sentencia, al principio de que en materia penal el establecimiento de la verdad era para el soberano y los jueces que era derecho absoluto y un poder exclusivo.
    Ayracult decía que el soberano poder al que corresponde al derecho de castigar no puede pertenecer a la multitud porque el culpable al momento de sentir la sentencia gritara clamara de miedo y mentira para inculparse de lo dicho y la gente se entregara a él, por eso ante la justicia del soberano todos las voces duran callar.
    los juristas del renacimiento habrán desarrollado ampliamente la prescripción que debía ser la índole y la eficacia de las pruebas en el siglo xvll se encontraban distinciones de pruebas las clasificaban en ciertas, directas, legitimas, los testimonios por igual se clasificaban en tres indirectos conjeturales artificiales también las pruebas urgentes también tenían su clasificación y una de esas pruebas urgentes o necesarias que no permitían dudar de la verdad, esta prueba consistía que si dos testigos miraban salir de la casa de algún indebido con una espada llena de sangre y después de un rato empiezan las sospechas de u e en esa casa hay una pero sana difunta atravesado con una espada, los indicios siguientes o pruebas semiplenos que se pueden considerar como pruebas tanto que el acusado no los destruya.
    Otra prueba era el humor de la huida del sospechoso o cuando su turbación cuando lo interroguen, pero no basta con esas distinciones, porque cada una de esas pruebas o indicios tomado de en sí mismo y si permanecían aislado posiblemente puede tener un tipo definido efecto judicial, todo tipo de pruebas encontradas al criminal tiene una causal las penas plenas pueden traer cualquier tipo de condena, las semiplenas atraen plenas afectivas pero jamás la muerte.
    Existen elementos que no pueden ser indicios pero solo para determinado delitos en determinadas circunstancias y en relación con determinadas personas,
    Toda sentencia seria y temeraria puede decirse que es injusta en cierto modo en caso de que en realidad el acusado fuese culpable la verdad del caso un día llegara la verdad judicial parecerá escandalosa como si la justicia no tuviera que obedecer las reglas de la verdad.
    Ayraul a quien no le gustaba los procedimientos secretos, no concuerda que los malos sean castigados justamente sabía que es preciso que se condenen ellos mismos.
    El criminal que confiese es decir contara la verdad viva el acto del sujetos que es el mismo que lo cuenta y se hace en escritos y de eso surge la importancia que todo este procedimiento de tipo inquisitivo concede a la confesión.
    La confesión por sí misma no puede conseguir la condena, sino que tiene que venir acompañada de pruebas indicios presunción porque existe que el caso de que el acusado se declara culpable del delito que no comete, porque si no lo hace es amenazado de ser perjurado en toda justicia por dios y de los hombres la tortura la violencia física que es para arrancar la verdad una verdad espontanea,
    A fines del siglo xvlll se denuncia la violencia el salvajismo que se nombró como gótico.
    Se dice que el tormento no es la manera adecuada o esencial de arrancar la verdad a toda costa se decía que no era la tortura la forma de interrogar a una persona la tortura es un juego judicial escrito a causa de ello por encima de las técnicas de la inquisición, enlaza con los antiguas pruebas que tenían cursos en los procedimientos acusatorios entre el juez que ordena el tormento y el sospechoso a quien se va torturar pero se dice que antes de hacerle el suplicio se le sometía a una serie de pruebas y si salía triunfador o las cuales fracasaban confesando pero no siempre es beneficio del magistrado también se arriesga a perder su cargo si la persona acusada no confesa y resiste al magistrado se le verá obligado abandonar su cargo, pero el juez puede continuar después de la tortura haciendo valer las presunciones que reuniera pero por haber resistido la tortura el sospechoso ya no se le condenaría a muerte.
    El cuerpo varias veces supliciado garantiza la síntesis de la realidad de los hechos y de la verdad de la instrucción de los actos del procedimiento da discursos del criminal, la infracción en el derecho de la edad clásica esta por enzima inclusos de la regla que infringe lesiona el derecho de aquel que invoca la ley en este tiempo se dice que la ley vale por la voluntad del soberano y de su víctima inmediata ataca al soberano se dice que lo ataca pésicamente ya que una ley pueda estar en vigor en este reino era preciso necesariamente que emanara directamente del soberano la que hasta entonces se había mantenido esta práctica de los suplicios no era una economía del ejemplo, en el sentido en que había de entenderse en la época de las ideologías,
    En el siglo xvll y todavía a principios del siglo xvlll no era pues con todo su teatro de terror, el residuo aun no abarrado de otra época, el encarnizamiento el dolor corporal su resonancia el desequilibrio de fuerza todo lo que contenía el suplicio era una técnica para la política estaba escrita en el funcionamiento político de la penalidad, la justicia del rey se muestra de una manera severamente fea, el acero que castigaba al culpable pero también lo utilizaba para destruir a sus enemigos todo su armamento eran aparatos militares y siempre los utilizaba a los suplicios, porque asistían jefes de ronda, exentos, soldados el objeto que tenían era evadir actos de violencia y también para prevenir al pueblo

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  12. Ociel David Orozco Gonzalez dijo:

    Introducción.
    En el siguiente texto Miguel Foucault nos explica de manera detallada los procedimientos que llevaban a cabo en aquella época para condenar a los acusados y hacerlos confesar de sus delitos, nos explica el sufrimiento por el que tenían que pasar si eran acusados de algún crimen sin importar cual fuese este. Miguel Foucault o Paul Michel Foucault nació en Francia el 15 de octubre de 1926 y murió en París el 25 de junio de 1984 fue un historiador de las ideas, psicólogo, teórico social y filósofo francés. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collage de France en loa años de 1970 a 1984. Foucault es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Vigilar y castigar por Miguel Foucault es un ensayo en el que el autor intento mostrar un poco sobre las injusticias que se vivían en aquella época injusticias que se vivían de manera normal y sin que la población tuviera alguna oportunidad a demandar derecho u obligaciones de las autoridades tales como la oportunidad de tener un juicio justos en el que pudiesen presentarse pruebas en su contra antes de ser sentenciado, en aquel tiempo bastaba con la confesión del acusado, confesión que daban en base a torturas inhumanas que solo terminaban de manera más lenta con su vida.
    Objetivo
    Vigilar y castigar de Miguel Foucault nos relata las desgracias por las que tuvieron que pasar todos los que tuvieron la desdicha de ser acusados de algún delito, fuese de violación, robo, herejía o cualquier otro, en aquella época no existían diferencias entre los distintos delitos, por consecuencia la pena era la misma para todos los acusados aunque la condena era lo menos doloroso entonces, el proceso para legar a la pena consistía en una serie de torturas dignas de la santa inquisición, torturas que terminaban únicamente con la confesión a mitad de agonía del inculpado, inculpado de tuvo la desgracia de ser señalado por cualquier persona, sin necesidad de pruebas o testigos únicamente era necesario el índice de alguien señalando a un posible infractor, para que este pasara directamente a la sala de torturas en las que su inquisidor tendría listo todo hacer de su estadía la peor pesadilla que pudiera vivir cualquier persona, una de las características particulares de estas torturas que la manera tan cruel en la que cuidaba la vida de su sentenciado para retrasar lo más posible su muerte para lograr la mayor cantidad de dolor en la victima, culpable de cualquier delito, acusado por cualquier persona, solo eso bastaba, había una clara falta de criterio en las autoridades y existía la voz del pueblo que pudiera imitar su poder.
    Desarrollo
    “El verdadero suplicio tiene por función hacer que se manifieste la verdad, y en esto prosigue, hasta ante los ojos del público, el trabajo del tormento. Aporta a la sentencia la firma de aquel que la sufre” no hay más verdad que la confesión a punta de torturas al inculpado, una tortura que dura solo hasta que el acepta su culpa, en ocasiones sin saber siquiera el delito por el cual es acusado. En las penas físicas, hay una gran variedad, que la gran mayoría terminaba acabando con la vida de sus víctimas, pero por su meta de obtener una confesión, pasaban por el castigo que los verdugos lograban crear para hacer de las torturas del condenado lo más devastadora posible, utilizando métodos de tortura dignos en la actualidad de cualquier película de terror, así como utilizar artefactos para infligir dolor hasta obtener la confesión, en este tipo de situaciones lo mejor que podía hacer el condenada era confesar su condena sin importar si fuese o no culpable ya que una vez señalado el culpable lo único que procedía era buscar su confesión a través de la tortura para poder proceder a la ejecución que culminaría con su muerte.Este tipo de tormentos muy populares en aquella época el dolor físico y psicológico de los desafortunados condenados que tenían que padecer todo esto era indescriptible pero la tortura más desgarradora fue la que vivió y por la que murió Damiens que fue arrastrado de la puerta de la iglesia de Francia hacia su cruel destino, lo torturaron para que confesara un delito que no cometió y que nunca acepto, lo torturaron a base de quemaduras en todo el cuerpo con un cuchillo quemado con fuego de azufre provocando que en su cuerpo entrara a través de las heridas plomo solo haciendo de su tortura un verdadero tormento, el plan verdadero de su tortura era desmembrar su cuerpo con ayuda de 4 caballos que juntos jalaran en dirección distinta cada extremidad de su cuerpo provocando que cada miembro de separar de su tronco para así acabar con su vida, el problema fue que por razón de la grandeza del cuerpo de pobre joven Damiens los caballos no fueron suficientes para lograr su cometido así que sus verdugos tuvieron que provocarle más quemaduras alrededor de todas sus extremidades para lograr debilitarlas y así lograr desmembrarlo, esta tortura tenía como objetivo principal lograr que el joven Damiens confesara su delito pero lo único que salía de sus labios era “Dios apiádate de mí” fueron sus únicas palabras, las únicas que pudo pronunciar en medio de todo su tormento y las únicas que seguramente tenía en su mente parece increíble imaginar una tortura así de intensa que fuera vista por tantos espectadores y que ninguna tuviera la más mínima intención de detener esa injusta condena inhumana, la culminación del castigo de Damiens concluyo cuando al fin lograron destruir su cuerpo a base de más y más dolor y cuando por fin lo terminaron tomaron todo lo que quedaba de su desgarrado cuerpo y lo quemaron hasta lograr destruirlo por completo, su cuerpo quedó reducido a cenizas después de la ejecución, según muchos de los testigos el pobre Damiens jamás acepto su culpa por el contrario lo único que salió de sus labios durante el tiempo que duro su ejecución fue “Dios apiádate de mí” mas no se escuchó decir nada a Damiens.
    Esta lectura tan fuerte me hace pensar en lo injustas que pueden ser las leyes en aquel tiempo parecía normal todo esto pero hoy que lo vemos hacia atrás es desgarradora la manera en la que únicamente se buscaba la confesión de los culpables, aunque en este momento nuestras leyes parecen buenas y justas seguramente en algún futuro cuando estemos más civilizados ellos nos juzgaran y nos verán talvez tan sádico y extravagantes como nosotros vemos ahora a nuestros antepasados.

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  13. Alejandro Rojas dijo:

    Vigilar y Castigar
    La primera parte nos habla sobre el suplicio la cual narra la historia que tuvo que pasar un joven llamado Damiens el cual fue condenado en Paris, todo lo que tuvo que sufrir antes de por fin llegar a la muerte es impresionante todo lo que tenían que sufrir las personas y las cosas por las que los condenaban en este caso a él lo torturaron de distintas maneras le arrancaron con tenazas distintas partes de su cuerpo y lo desmembraron con caballos tirando de cada una de sus extremidades.
    La segunda parte nos habla sobre la revolución en donde las practicas penales principalmente eran la muerte, el tormento con reserva de pruebas, las galeras por un tiempo, el látigo, retractación publica y el destierro las cuales eran las penas físicas.
    Las penas naturales de muerte que ellos consideraban correctas eran horriblemente dolorosas y frías es aquí donde nos damos cuenta como se ha ido modificando el derecho que a pesar de que nos quejamos y nos falta mucho en que trabajar las penas de antes no son nada comparadas alas que existen en la actualidad.
    Ejemplo de las penas naturales en la antigüedad esta los ahorcados, les cortaban las manos o lengua o taladrarles esta, en delitos más graves a ser rotos vivos en la rueda, descoyuntados hasta la muerte quemados vivos, estrangulados, desmembrados, etc.
    No era lógica la pena tan fuerte que les ponían a la infracciones menores que cometían, eran practicas inhumanas.
    Nos define también verdaderamente lo que es el suplicio, la cual es una pena corporal, dolorosa, más o menos atroz.
    Ellos no creían que el derecho a la vida era suficiente castigo si no que para llegar a esto primero debían de sufrir y las técnicas que normalmente utilizaban agonizaban por mucho tiempo.
    El suplicio contaba con algunas reglas las cuales cambiaba dependiendo del delito que se había cometido por ejemplo el tipo de perjuicio corporal, la calidad, la intensidad, el sufrimiento conforme a la gravedad del delito, la persona del delincuente y la categoría de sus víctimas.
    Actualmente como sabemos en el derecho penal de hoy en día esto sucede también conforme al delito y al bien jurídico tutelado dañado es la pena que se le va a dar al delincuente la gran diferencia es que básicamente el castigo mayor es privarlo de su libertad no cometer tales actos de crueldad pues en la actualidad ya son considerados delitos.
    Anteriormente también no solo eran los actos inhumanos que se llevaban a cabo si no que exhibían sus cuerpos su sufrimiento para ellos era como un arte.
    El suplicio era considerado un acto de poder, un ritual político.
    Era evidente la violación a los derechos fundamentales de cada persona.
    Menciona que el castigo no puede identificarse ni ajustarse a la reparación del daño debe existir en el castigo.
    En la parte final de la lectura empieza a verse un poco más lo apegado a la realidad como que la sentencia debe ser equitativa al delito, no deben de existir los espectáculos de sufrimiento personal aunque esto solo aplicaba a los príncipes. En la actualidad se sigue luchando por la igualdad ya que todos las personas somos iguales sin importar nada, en estas lecturas me doy cuenta las injusticias que se cometían y se siguen cometiendo como el poder y la autoridad manejaban a esas personas las cuales trataban como nada como solo un objeto y aunque aún falta mucho por hacer pues existen lugares que a estas alturas siguen sufriendo de manera realmente cruel pues ya son menos lugares en donde los derechos humanos son inválidos o no existen en donde las personas aún no tienen voz y se dejan envolver por la autoridad.

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  14. Eduardo Coyotl Contreras dijo:

    VIGILAR Y CASTIGAR MICHEL FOUCAULT
    Damiens el condenado del 2 de marzo de 1757, uno de tantos por las torturas de las viejas condenatorias que hasta tal punto eran importantes en el mecanismo penal, publica retractación ante la puerta principal de la iglesia de Paris, donde lo hicieron ser llevado y conducido con una carreta desnudo en camisa con una hacha de cera encendida de dos libras de peso en la mano después a la plaza de Greve y sobre un cadalso que allí habría sido levantado deberán a serle atenaceadas las tetillas, brezos, muslos y pantorrillas, y su mano derecha asido en esta el cuchillo con que cometió dicho parricidio, quemado con fuego de azufre, y sobre las partes atenaceadas se le verterá plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos juntamente, finalmente se le descuartizo, esta última operación fue muy larga por que los caballos que se utilizaban no estaban acostumbrados a tirar de suerte que en lugar de cuatro hubo que poner seis, y no bastando aun esto fue forzoso para desmembrar los muslos del desdichado, cortarle los nervios y romperle a chazos las coyunturas. Aseguran que aunque siempre fue un gran maldiciente no dejo escapar blasfemia alguna, tan solo los extremos dolores le hacían preferir horribles gritos y a menudo repetía: Dios mío, ten piedad de mi Jesús, socorrerme. Después de desmembrarlo fue echado a la hoguera hasta ser calcinado. Los procesados pasaban en desfiles, alto en los cruces de calles, detención a la puerta de las iglesias, lectura pública de la sentencia, genuflexión, declaraciones en voz alta de arrepentimiento por la ofensa hecha a Dios y al rey.
    Ordenanza de 1670, he aquí la jerarquía de los castigos que prescribía: La muerte, el tormento con reserva de pruebas, las galeras por un tiempo determinado, el litigo, la retractación publica, el destierro. Durante el periodo 1755-1785 comprenden de 9 a 10 % de penas capitales: la rueda, la horca u hoguera el Parlamento de Flandes había dictado 39 penas de muerte sobre 260 sentencias, de 1721 a 1730 (y 26 sobre 500 entre 1781 y 1790), No sólo en las grandes sentencias a muerte solemnes, sino en la forma aneja, el suplicio manifestaba la parte significativa que tenía en la penalidad: toda pena un tanto sería debía llevar consigo algo del suplicio. ¿Qué es un suplicio? “Pena corporal, dolorosa, más o menos atroz”, decía Jaucourt, que agregaba: “Es un fenómeno inexplicable lo amplio de la imaginación de los hombres en cuestión de barbarie y de crueldad.
    La muerte-suplicio fue un arte de retener la vida en el dolor, subdividiéndola en mil muertes suplicio pone en correlación el tipo de perjuicio corporal, la calidad, la intensidad, la duración de los sufrimientos con la gravedad del delito, la persona del delincuente y la categoría de sus víctimas. Todo el procedimiento criminal hasta la sentencia se mantenía en secreto, es decir apoco no solo para el público si no para el propio causado se desarrollaba sin el a menos que el pudiese conocer la acusación, los cargos las declaraciones y las pruebas.
    El cierre del círculo: del tormento a la ejecución, el cuerpo ha producido y reproducido la verdad del crimen, o más bien constituye el elemento que a través de todo un juego de rituales y de pruebas confiesa que el crimen ha ocurrido, profiere que lo muestra que lo lleva inscrito en sí y sobre sí, soporta la operación del castigo y sus efectos. El cuerpo varias veces supliciado garantiza la síntesis de la realidad de los hechos y de la verdad de la instrucción, de los actos del procedimiento y del discurso del crimen y del castigo. Pieza esencial por consiguiente en una liturgia penal en la que debe formar la pareja de un procedimiento ordenado en torno de los derechos formidables del soberano, de las actuaciones judiciales y del secreto. El suplicio judicial hay que comprenderlo también como un ritual político. Forma parte, así sea en un modo menor, de las ceremonias por las cuales se manifiesta el poder.
    La infracción, en el derecho de la edad clásica, por encima del perjuicio que puede producir eventualmente, por encima incluso de la regla que infringe lesiona el derecho de aquel que invoca la ley: incluso en el supuesto de que no haya ni injuria ni daño al individuo, si se ha cometido algo que la ley prohíba, es un delito que exige reparación, porque ha sido violado el derecho del superior y porque se injuria con ello la dignidad de su carácter. El delito, además de su víctima inmediata, ataca al soberano, lo ataca personalmente ya que la ley vale por la voluntad del soberano, lo ataca físicamente ya que la fuerza de la ley es la fuerza del príncipe. Porque para que una ley pueda estar en vigor en este reino, era preciso necesariamente que emanara de manera directa del soberano, o al menos que fuera confirmada por el sello de su autoridad. La intervención del soberano no es, pues, un arbitraje entre dos adversarios: es incluso mucho más que una acción para hacer respetar los derechos de cada cual, es su réplica directa contra quien le ofendió. El ejercicio del poder soberano en el castigo de los crímenes constituye sin duda una de las partes más esenciales de la administración de la justicia. El castigo no puede, por lo tanto, identificarse ni aun ajustarse a la reparación del daño, debe siempre existir en el castigo una parte al menos que es la del príncipe, cuando se combina ésta con la reparación prevista, constituye el elemento más importante de la liquidación penal del delito.
    Es posible comprender a partir de ahí ciertas características de la liturgia de los suplicios. Y ante todo la importancia de un ritual que había de desplegar su magnificencia en público. Nada debía quedar oculto de este triunfo de la ley. La justicia del rey se muestra como una justicia armada. El acero que castiga al culpable es también el que destruye a los enemigos. Todo un aparato militar rodea el suplicio: jefes de la ronda, arqueros, exentos y soldados.

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  15. Erika Coronado Barrrios dijo:

    INTRODUCCION
    Vigilar y castigar de Michel Foucault es un ensayo en el que el autor intento expresarnos el tema jurídico social que se presentaba en Francia en 1757 años en los que la violencia física era una manera de ejecución pública para provocar miedo en la población e incrementando el poder de los gobernantes Michel Foucault nos explica en su texto la inhumanidad con la que trababan a los prisioneros que eran acusados de la casi cualquier delito, condenas que constante mente terminaban con la vida de los sentenciados usando como método de prueba la tortura como conseguir la confesión del detenido. Michel Foucault nació en Poitiers el 15 de octubre de 1926 y falleció en París el 25 de junio de 1984 con apenas 58 años de edad, fue un filósofo e historiador de las ideas francesas y profesor en varias universidades francesas y estadounidenses además de catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France de 1970 a 1984. Su trabajo ha influido en importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades. Foucault es conocido, principalmente, por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Su trabajo sobre el poder, y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso ha sido ampliamente debatido. Foucault también rechazó las etiquetas de posestructuralista y postmodernista, que le eran aplicadas habitualmente, prefiriendo clasificar su propio pensamiento como una crítica histórica de la modernidad con raíces en Kant.
    DESARROLLO
    SUPLICIO DE DAMIENS
    Damiens fue un joven condenado el 2 de marzo de 1757, a lo que en mi parecer, es lo peor que te podría haberle pasado a alguien en aquella época, a pública retractación ante la puerta principal de la Iglesia de París, lo arrastraron desde la puerta de la iglesia, hasta la plaza de Greve, durante el camino lo torturaron con el presunto cuchillo con el que cometió el delito, quemado con fuego de azufre y vertiendo en sus heridas plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos todo junto haciendo de su condena una tortura atroz toda esta agonía duro hasta que llegaron a su destino en el que no le esperaba sino algo mucho peor, en la plaza lo esperaban 4 caballos inexperto en su labor, el verdugo tomo las extremidades ya muy heridas de Damiens para atarlas a los 4 caballos y que estos tiraran hasta desmembrarlo, pero al ver la inexperiencia de los caballos en tirar con la suficiente fuerza tuvieron que montar otros dos caballos para que terminaran el trabajo y aun así, debido a las dimensiones del cuerpo de Damiens los caballos no fueron suficientes, por lo que su verdugo se tuvo que ver en la tarea de debilitar las extremidades de su custodiado con el mismo material que utilizo con él en su camino a la muerte, con el mismo cuchillo quemado con fuego de azufre, empezando primero la pantorrilla de las piernas, después el muslo, de ahí pasó a los dos codos de los brazos terminando con el pecho, mientras su verdugo usaba al máximo su imaginación para torturarlo y terminar con el trabajo provocándole el dolor más fuerte y la agonía más larga, Damiens que fue conocido por ser un hombre blasfemo, nunca dejo de repetir “Dios mío, tened piedad de mí Jesús socorredme” solo estas apalabras y muchos alaridos se escuchaban salir de la boca de Damiens, “Perdón, Señor” eran sus palabras cuando le acercaban crucifijos para que los besara Damiens aun ya con el cuerpo destrozado y con cuerdas jalando de sus extremidades valientemente levantaba la cabeza en repetidas ocasiones para ver su cuerpo destrozado, al ver el verdugo la deficiencia de los caballos en el trabajo le mando decir al señor Le Bretón que no habría manera de desmembrarlo y propuso el descuartizamiento del supliciado a lo que contestaron que lo volviera a intentar pero al hacerlo uno de los caballo se descontrolo y cayó al suelo, al ponerlo de nuevo de pie volvieron a tirar con todas su fuerzas pero esta vez el verdugo opto por ayudarle a los caballos cortando las pieles Damiens casi hasta el hueso para facilitarles el trabajo, cabe mencionar que aunque su verdugo dijo lo contrario y aunque ya no podía moverse ni aun hablar seguía vivo y continuo así hasta el momento en el que lo echaron a la hoguera para terminar con lo que quedaba de sus restos, tanto con el tronco aun vivo como con sus partes desmembrabas que colgaban de las sogas de los caballos, todo su cuero y con ellos el caso quedo reducido a las cenizas, cabe mencionar que además de las suplicas a Dios y lo alaridos no salió otra palabra de Damiens, el nunca confeso ningún delito por más que sus confesores le preguntaba, las únicas palabras que salieron de su boca fueron hacia Dios.
    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS
    Primero que nada ¿qué es un suplicio? Es un tormento o dolor, ya sea físico o moral. El término puede hacer referencia a la lesión corporal o incluso la muerte que es infligida a modo de castigo, o al lugar donde un reo padece este castigo.
    La costumbre, la idoneidad, la ignorancia o en cualquier caso la forma de vida de aquel tiempo hacia que sus ciudadanos consideraran normal este tipo de condenas, condenas que llevaban a sus supliciados a una muerte segura, no sin antes pasar por el dolor correspondiente al delito cometido y todo este dolor en razón de hacerlos confesar el delito cometido.
    Aunque cabe señalar que la tortura no era la única forma en la que se castigaba a los “delincuentes” de aquella época también existían otro tipo de castigos tales como son el exilio y la multa, era el poder regio el que tomaba las decisiones sobre cual o cual castigo asignar a cada delito aunque este podía variar dependiendo ellos mismos, en este tipo de suplicios en los que no se llevaban a cabo castigos físicos como los de Damiens se llevaban a cabo exposiciones, picotas, cepo, látigos o marcas en los supliciados para así aumentar su dolor.
    CONCLUSION
    Al concluir este trabajo pude darme cuenta de la vida tan inhumana que tenían en aquella época y sobre todo de la infinita necesidad de la existencia de los derechos humanos y su valor, todo lo que realmente nos protege, de nuestra misma ignorancia, de nuestra misma falta de auto respeto por la vida, comprendí que los derecho humanos son mucho más de lo que realmente conocemos al ver sus orígenes y la necesidad en la que vivían en tiempos antiguos, el conocer el origen y las principales razones por las que se vieron en la necesidad de implementarlos y sobre como poco a poco fueron evolucionando hasta convertirse en los derechos humanos que tenemos hoy en día me parece increíble aunque muy triste al mismo tiempo ya que me parece muy triste conocer los límites a los que tenemos que llegar como sociedad para reaccionar y salir del conformismo para poder abrir los ojos y hacer algo en contra del mal gobierno, en contra de los malos líderes y de la mala educación, para así poder crecer como sociedad, me parece increíble que viendo nuestro pasado no logremos ver más allá y no reacciones hasta que el golpe es directamente hacia nosotros.

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  16. Esbely Itzel Oseguera Portillo dijo:

    Vigilar y castigar nacimiento de la prisión por Michel Foucault.
    Suplicio: EL CUERPO DE LOS CONDENADOS
    Esta historia habla sobre distintos temas de importancia acerca de lo que ocurría en ese entonces, el suplicio siendo uno de ellos. Cuenta las historias de las personas que eran condenadas. En este caso hablan particularmente de un sujeto: Damiens quien fue condenado, el 2 de marzo de 1757.
    Te describen la manera en que fue atado y matado por todo lo que supuestamente había hecho, desde cuando inicialmente lo llevan hasta las puertas de la iglesia de parís lo llevaron en una careta desnudo, por haber cometido parricidio y sobre las partes del cuerpo que le apretaron se le hecho plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos todo junto, después de haber realizado estas acciones su cuerpo ya se encontraba estirado y desmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en el fuego, reducidos a cenizas y sus cenizas arrojadas al viento.
    Todo el último proceso que fue realizado si les costó un poco de trabajo y estuvo un poco largo ya que los cuatro caballos que utilizaron no estaban acostumbrados hacer dichas acciones, en lugar de cuatro tuvieron que poner seis caballos al final. Y aun así fue forzoso que para poder desmembrarle los muslos al desdichado debían primero cortarle los nervios y romperle a hachazos las coyunturas desdichado, cortarle los nervios y romperle a hachazos las coyunturas.
    Se podían escuchar sus gritos una y otra vez pidiendo a dios que tuviera piedad sobre él. De aquí solo explica el procedimiento completo por lo que paso Damiens a detalle. Al final de la condena lo único que quedó fueron cenizas.
    LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS:
    En esta parte del libro redacta acerca de los delitos que cometían las personas dependiendo de qué delito cometieron era la condena o penalidad que se les daba, describe en una parte del libro lo siguiente: “La pena de muerte natural comprende todo género de muertes, unos pueden ser condenados a ser ahorcados, otros a que les corten la mano o la lengua o que les taladren ésta y los ahorquen a continuación; otros, por delitos más graves, a ser rotos vivos y a expirar en la rueda, tras de habérseles descoyuntado; otros, a ser descoyuntados hasta que llegue la muerte, otros a ser estrangulados y después descoyuntados, otros a ser quemados vivos, otros a ser quemados tras de haber sido previamente estrangulados; otros a que se les corte o se les taladre la lengua, y tras ello a ser quemados vivos; otros a ser desmembrados por cuatro caballos, otros a que se les corte la cabeza, otros en fin a que se la rompan.” Michel Foucault.
    Los tribunales se guiaban por diferentes cosas para dar la sentencia algunas penalidades solo se pagaban con cárcel, se podría decir. En ese entonces las sentencias para las mujeres se acomodaban de manera que fueran equivalentes para ellas. También nos cuenta acerca de lo que es el suplicio: Una pena, corporal, física, dolorosa mas o menos atroz, es como lo describe el autor.
    Explican cómo es que una pena se vuelve suplicio, todo por lo que tiene que pasar para llegar a ese punto. Se podría decir que la muerte-suplicio es un arte de retener la vida en el dolor. Al igual que todo el suplicio tiene sus reglas y sus límites el tiempo que esta agonía debe durar dependiendo el delito que hayan cometido, la cantidad de latigazos que le darán por ejemplo, entre otras cosas que igual se toman en cuenta.
    Algunos castigos que les dan cuando no los matan son horribles cicatrices que les quedan en el cuerpo con las que deben vivir representando el castigo por lo que habían hecho en el pasado. En Francia, como en la mayoría de los países europeos todo el procedimiento criminal, hasta la sentencia, se mantenía secreto: es decir opaco no sólo para el público sino para el propio acusado, debían tener pruebas. Al igual con este tipo de sentencias tenían reglas que debían seguir, y para poder llevarlo a cabo.
    Explica acerca de las diferentes categorías de pruebas que hay y su importancia, para que funciona cada una y como. Los pasos de cómo funcionaba este tipo de sentencia en específico. También habla sobre los indicios, los testigos y que parte juegan estos en la sentencia.
    La siguiente parte del libro habla sobre la soberanía y como esta debía ser respetada para que se pudiera ejecutar la sentencia, todos los pasos que se deben seguir para llegar a ese punto, deben firmar la persona que cometió el delito y debe aceptarlo también.
    Todos son castigados frente al pueblo donde todos pueden ver, de cierta manera para que estén conscientes de lo que pasa cuando cometen actos que no son buenos, que es una falta hacia dios y el rey o príncipe.
    En el libro lo expresan de la siguiente manera; esta superioridad no es simplemente la del derecho, sino la de la fuerza física del soberano cayendo sobre el cuerpo de su adversario y dominándolo: al quebrantar la ley, el infractor ha atentado contra la persona misma del príncipe; es ella o al menos aquellos en quienes ha delegado su fuerza la que se apodera del cuerpo del condenado para mostrarlo marcado, vencido, roto. La ceremonia punitiva es, pues, en suma, “aterrorizante”.
    Ellos mismos lo describen de esa manera: Es posible comprender a partir de ahí ciertas características de la liturgia de los suplicios. Y ante todo la importancia de un ritual que había de desplegar su magnificencia en público.
    Me gusta el contexto del libro y sobre lo que escribe el autor, ciento que de alguna manera en aquel entonces tenían control acerca de los crímenes que cometía la gente, realmente tenían miedo de cometer delitos porque ya sabían que esperar. Aunque algunas de las sentencias si se me hacían muy crueles, de cierta manera siento que era algo bueno para mantener control pero difícil a la vez, considero la posibilidad de que fuera injusto si una persona era incriminada y no cometió el delito realmente e igual lo condenan a toda esa agonía, no sería algo que considero justo.

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  17. Jose Manuel Artur Lares dijo:

    En el siguiente ensayo se tratará el tema del Suplicio como una herramienta jurídico política, desde el punto de vista de Michel Foucault en su libro Vigilar y Castigar que en su capítulo I habla acerca del Suplicio como una forma de castigo severo que se imponía en la edad media a quienes cometían crímenes atroces, como en algunos casos de brujería, traición a la patria, entre otros. El suplicio como castigo, tenía como objeto disuadir al resto de la población de participar en actos que eran condenados por el rey o por las autoridades eclesiásticas, como herejía o traición, ya que, el suplicio al que era sometido el condenado, era muy atroz, los verdugos de la época, hicieron del dolor, y la tortura un verdadero arte macabro, que consistía en causar la mayor cantidad de dolor, sin que el condenado muriera, de tal modo, que tenían que torturarlo por horas e incluso días, para obtener una confesión, sise hacia dentro de las mazmorras, o de utilizarlos como ejemplo si la ejecución era pública. En el caso de la ejecución publica, tenía también la función de ritual político, ya que, en los juicios de la edad media, el crimen suponía un ataque a la misma figura del rey, ya que dé él era de quien emanaba la ley y al haber hecho un acto en contra de la ley, esto implicaba directamente que se atentaba sobre el soberano o rey. Por eso en la ejecución publica, no solo debía de reparase el daño, sino también se suponía que era un acto de venganza por la ofensa cometida hacia el rey.

    Al hablar del condenado Damiens, quien fue condenado el 02 de marzo de 1757, “a publica retractación ante la puerta principal de la iglesia de París”, y después de llevarlo atado, desnudo, en la parte trasera de una carreta, para ser exhibido y humillado antes de llegar a la plaza de la iglesia de París, donde seria llevada a cabo la ejecución de su sentencia, que sería aplicada por un verdugo atenazándole las tetillas, brazos, muslos y pantorrillas. Su mano derecha quemada con fuego de azufre, supongo que la mano derecha debía de tener un significado especial, ya que fue con la que cometió el crimen. No obstante, con ese castigo y para continuar con la agonía del suplicio, había que continuar, de tal modo que, sobre las partes atenazadas, se le vertería plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiendo, cera y azufre fundidos. En la actualidad, este castigo por sí mismo ya hubiera sido suficiente para que se entendiera la magnitud del daño que había causado, pero en la edad media, esta no era suficiente, había que hacer del condenado un verdadero ejemplo y había que continuar con la tortura, así que, para continuar con dicho tormento, el cuerpo de Damiens, seria amarrado por sus extremidades, y estas ataduras posteriormente, seria atadas a cuatro caballos que estirarían su cuerpo y lo desmembrarían. Ya muerto, cualquiera pensaría que ya acabo y nadie lo volvería a hacer, pero como ya mencione, es también un acto de venganza por haber ofendido la autoridad del rey, así que, ese crimen todavía no se paga, de modo que los miembros y tronco y todo lo que quedo del cuerpo de Damiens, seria consumido por el fuego, reducido a cenizas y estas arrojadas al viento. Solo así, sin dejar rastro de su humanidad la afrenta al rey, a su soberanía y el crimen que cometió, estarían saldados. De este modo, se puede decir que el suplicio cumple con la función de castigar al culpable, haciendo que todo el pueblo vea como cae sobre el todo el peso de la ley, que de esta manera se percate del poder que tiene el rey, y que sean testigos de lo que les pasara a ellos si actúan de manera similar al condenado.

    Los verdugos al haber perfeccionado el arte macabro de causar la mayor cantidad de dolor sin que el condenado muriera, y lograban hacer que la tortura y el suplicio durara, a veces por días, esta muchas veces ocasionaba que la gente del pueblo de pusiera del lado del condenado y empezara a apoyarlo, ya que al ver el dolor por el que está pasando, sienten empatía por él y lo llegaban a apoyar, e incluso a tratar de liberarlo. El papel del pueblo en este teatro macabro es la gran mayoría de los casos muy ambiguo, por una parte, llamado como espectador a la ejecución publica de la tortura, suplicio y tormento, un derecho que el pueblo reivindica, ya que muchas veces en el trayecto de la prisión a la plaza de ejecuciones, el pueblo acompañaba el suplicio con gritos e insultos al condenado. Pero en otras tantas ocasiones, debido a la crueldad con que eran torturados, el pueblo intentaba salvar al condenado e intentaba quitárselo al verdugo, como si trataran de arrebatarlo de las manos de la muerte. Se dio el caso que a ciertos condenados se le convirtió en mártires o en santos. Por esto, una de las primeras peticiones del pueblo, era que quitaran los suplicios.

    Por qué la justicia no era igual para todos, en la edad media, era injusta, no era lo mismo condenar a una personalidad o un rico que a alguien del pueblo, ya que al rico nunca era sometido al suplicio y el pobre si, esto daba lugar a que el pueblo estuviera en desacuerdo con la aplicación del suplicio. El objeto el crimen, es decir, por aquello que se aplica la acción penal, no era igual, ya que se juzgaba de la misma manera a un asesino que a un ladrón, y no había distinción ya que igual podrían estar sentenciados a tortura y suplicio un vagabundo que su único delito era robar un pan para comer, que un asesino que había matado por pasión o por quedarse con las tierras de su vecino, esta desigualdad en las formas de juzgar y condenar al suplicio, tortura y tormento, fue lo que a la postre llevo a que se suplicara su supresión como pena corporal.

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